lunes, 30 de mayo de 2011

Te quiero a ti :)


Porque yo lo que necesito es estar enamorada, porque no necesito a nadie para vivir bien, pero si ansío palpar esa sensación, saborearla, gozarla; porque no creo en el amor a ciertas edades para nada, y menos a la mía, pero tengo la necesidad de darme de frente con mis palabras, de darme cuenta de que me he equivocado y llevarme la contraria; necesito encontrar a ese chico que me haga odiarle y quererle; que me haga la persona más feliz del mundo, (porque el amor no es como dicen sufrimiento, nunca debe serlo) pero que le salga de manera espontanea, nada de estar comiéndose el coco en busca de cualquier gilipollez; quiero encontrarle, o bueno mejor dicho, ¡quiero que él me encuentre! Quiero que se cuele de mí hasta las trancas (y yo de él más aún) pero que no me lo demuestre, solo en momentos inoportunos, sin ser esperado; no quiero que sea el único capaz de sacarme una sonrisa en los momentos chungos (porque eso solo puedo hacerlo yo) y nadie debe cargar con semejante peso por muy príncipe azul tuyo que quieras que sea; quiero contarle mis peores secretos, y que él me cuente sus mejores confidencias, y volver a casa sabiendo que si lo dejamos pueden estar en manos de cualquiera, pero que me dé igual; alguien que aparezca con una fuerza arrolladora, nada de tsunamis y huracanes, no, ¡la mayor catástrofe natural!; cabezón, que luche con su pensamiento hasta el final y le importe un bledo que no nos guste a los demás; flexible, que ceda ante mi opinión si se equivoca; agresivo, que me desnude sin pensárselo dos veces, que atraque mi cerebro, y que mate de un balazo a mis dudas; fiel, que se quiera tanto que no sea capaz de renunciar a sí mismo por nadie; solidario, que comparta un poco mucho de su yo con los demás; que sea un buen mentiroso, de esos que te sueltan la trola más grande del mundo, un “el Universo es tuyo” y yo me lo crea; que me den más ganas de matarle que de besarle sin parar, que él me pique para que esto se incremente y me termine calmando con un beso de infarto, no de película, ¡de infarto!; que no me susurre milagros, nada de “yo puedo esperar, avísame cuando estés preparada”, quiero que me diga sin pudor y dudas “tengo ganas de hacerte el amor, aquí y ahora” y luego sonría añadiendo “pero claro, eso puede esperar” y sepa sin necesidad de palabras cuando no tiene que hablar, cuando llegó el momento; que tenga siempre presente que como vine me puedo ir, pero que sepa que voy a estar ahí cuando se dé la vuelta; que hable hasta debajo del agua y que no le tenga miedo al silencio; que tenga los pies sobre la Tierra, y me ofrezca la luna y las estrellas; que no me selle frases bonitas con tontos siempre´s, pero que me recuerde en cada momento lo mucho que me quiere; alguien que se acostumbre a mí, que se acostumbre a no complacerme en todo; que tontee con otras y luego vuelva a mi lado y me diga un “pero ella no era tú”; que rabie de celos cuando me oiga nombrar con gracia a otros y que se empeñe en disimularlo, pero que no lo consiga; que se ponga hecho una fiera si escucha a otros hablar demasiado “bien” de mí, pero que no se lie a hostias, que las sustituya por abrazos con un mensaje bien claro “la tengo yo y no la dejaré ir”; alguien que se sepa infinidad de refranes, y se burle de todos ellos “en Abril aguas mil, ya claro, y en Febrero cien polvos quiero”; necesito sonreír como una imbécil al oír su nombre (u otro parecido) y todas esas cursiladas que tanto me agobian y tan poco me gustan, pero que me muero por sentir.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Gente diferente :)


¿La chica a la que acabas insultar por su sobre peso? Ella pasa hambre todos los días y ha adelgazado 20 Kilos. ¿El chico del que te acabas de reír por ser “retrasado”? Él tiene una discapacidad de aprendizaje, pero ha venido al examen con 6 horas de estudio en una noche. ¿La joven a la que acabas de discriminar diciéndole fea? Ella pasa horas maquillando la vida de los demás. ¿El niño al que acabas de empujar por un tropezón? Él ya está bastante maltratado en su casa. ¿La chica a la que acabas de mirar por encima del hombro por llevar gafas o un libro bajo el brazo? Ella se refugia tras unos cristales o unas letras por no ver a gente como tú. ¿El joven al que acabas de apartar y llamar "maricón"? Él ya tiene bastante con haber sido capaz de superar todos los límites de la sociedad contra su sexualidad como para escuchar a los demás. Hay más personas en el mundo de las que tú piensas, así que antes de juzgar e intimidarlos: da un paseo con sus zapatos. Vive su vida por un solo día. ¿Te gusta tu propio acoso?


lunes, 16 de mayo de 2011

No-Echo de menos.




No echo de menos el que seas lo primero que vea cada mañana.

No echo de menos tus besos en la frente en los momentos de inflexión.

No echo de menos tu tozudez al ver que no estoy de acuerdo contigo.

No echo de menos tus escasos abrazos en los días calurosos pero demasiado fríos entre nosotros.

No echo de menos tus tontas sonrisas por alguna que otra pavada.

No echo de menos tus berrinches de niño malcriado cuando pierde tu equipo.

No te echo de menos a ti.


Echo de menos las horas malgastadas pensando en ti.

Echo de menos las lágrimas que ensuciaban tu nombre.

Echo de menos los días fundidos en medio de la nada, contigo.

Echo de menos las broncas, los “es un cabrón” a las espaldas, y los “necesito un tiempo” a la cara.

Echo de menos el sentir que no te echo de menos y ahogarme con tus repetidos desplantes.

Echo de menos mi persona cuando estoy cerca de ti.


Lluvia y Cine.



Me gustan los días de lluvia, el olor a café al entrar a casa calada hasta los huesos, y el vaho que se queda en los cristales. También me gustan los días de cine, refugiarte en una habitación con decenas de desconocidos, y darte el lujo de desconectar de tu vida y meterte en otra, en la que puedes ser tanto un chico o una chica, rico o pobre, feliz o triste, malo o bueno; ser un esclavo de otra vida, de otras manos, de alguien que decide por ti sin exigirte que tomes ni una sola decisión, tan sólo depende del personaje que “seas”.

En días como hoy.



En días como estos, como el de hoy, en los que me siento en el sofá de espaldas a la ventana con una taza de chocolate ardiendo en la mano y una manta sobre los hombros mientras escucho el rugir de los truenos; en estos días siento la soledad respirando en mi nuca, el miedo pisando mis talones y el vacío a menos de una milésima de mis dedos. Me siento exactamente como soy, lo que soy: un punto en la nada, la nada en un punto. Tan pequeña y grande, tan querida y odiada, tan yo… tan tú.

En días como estos, como el de hoy; siento que puedo ser quien quiero, puedo ser buena o mala, insignificante o importante, mi madre, la vecina, yo misma… o tan solo un imponente tú.

En días como estos, siento lo muy mucho que te echo de menos, lo tanto que deseo poder decirte lo demasiado que te odio, lo exageradamente que te necesito.

Y es que en días como estos, como el de hoy, en los que me siento en el sofá de espaldas a la ventana con una taza de chocolate ardiendo en la mano y una manta sobre los hombros mientras escucho el rugir de los truenos; en estos días siento que puedo con todo, en estos días me vuelvo tú para no buscarte más, en estos días escucho tu música para no escuchar mis sollozos, en estos días miro tus películas para no ver mi pobre interpretación, en estos días recuerdo tus palabras para no acordarme de sus notables ausencias. En estos días podría jurarte mil cosas, todas en vano, podría jurarte el cielo, podría jurarte tanto amor…

Pero de pronto me doy la vuelta y tú no estás, no estás en la terraza esperándome bajo la lluvia; ni estás en la habitación con un montón de mantas y el radiador encendido; ni en la cocina con el café, tu café solo, hirviendo; ni estás a mi lado riéndote de mis versos; ni delante enfrentándome… Y no sé si me perdiste o te perdí; pero tú ya no estás, solo estoy yo: tu fiel imitación.