lunes, 26 de septiembre de 2011

En el amor no hay errores



¿Saldrías con alguien malo? ¿Con un criminal? Porque dicen que en el amor no importa ni la edad, ni el color, ni el pasado. Importa quién sea él contigo. ¿Pero, en serio, saldrías con un criminal? ¿Saldrías sabiendo que algún día, cuando volviese a casa más tarde de lo habitual, tu cabeza macabra o malintencionada fabricaría preguntas hirientes que te dejarían en vela toda lo noche y seguramente no querrías ni tocarle? Un poco de ¿Cuántos corazones habrán dejado de latir hoy? O quizás ¿Cuántas familias no dormirán, no por falta de sueño, sino porque no queda ni rastro de su hogar? O tal vez ¿Cuántos desgraciados se habrán cruzado en su camino? ¿Cuántas respiraciones no volverán a ser oídas por esos oídos enamorados? ¿Cuántas mejillas no serán nunca más besadas por esos labios? ¿Cuántos cuerpos no se arroparán con esas manos? Dime, ¿Cuántos?

Es una idea que todos repudiamos en un principio, es como si nos dicen, ¿saldrías con Hitler aunque te prometiera un mundo estupendo, lleno de vida, y sobre todo, amor? ¡No! ¡Por Dios! ¿Qué pregunta es esa? ¡Es obvio! Rotundo. No. Conciso. Jamás. Pero, ¿y si te enamoras? Porque eso no es algo que tú controlas, porque no es algo que dices: “Basta,  no. Hasta aquí he llegado y no voy a sentir nada.” No funciona así.

Enamorarte es que te dé un vuelco al corazón que no puedas evitar. Enamorarte es cruzar tus ojos con los suyos y olvidarte por un instante de todo lo que te rodea. Enamorarte es no importar nada y solo esa persona. Porque cuando te enamoras, no entiendes de maldad o bondad. Todo es relativo. Cuando te enamoras, te equivocas. Siempre. Sin parar y sin control. Te equivocas y no puedes hacer nada. Pero te enamoras. Sin tener en cuenta sus delitos o logros. Y por eso mismo, por eso precisamente, cuando nos enamoramos cometemos errores sin darnos cuenta y cuando lo queremos dejar, nos damos cuenta de que nada era como parecía. Y decimos que las personas cambian ¡Y no! Solo que las vemos con otra perspectiva. Ya no con ojos enamorados. Ahora con ojos realistas.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Con solo 17 años




«¡Buenos días! Hoy les espera un día caluroso en todo el país junto con unas altas temperaturas…» Empieza a saludar el televisor con una enérgica y agradable voz femenina. Sonríe. Ella.

 «Tantas veces me perdí en tus besos que ya no quiero, tantas veces me rompí los huesos que ahora son de acero…» Grita la radio desde el salón contagiándola con una pegadiza melodía. Sonríe. Él.

Ella y sus críticas sobre la meteorología. Él y su politono de Pignoise. Ellos.

Mira por la ventana tras correr la cortina. Soleado.

Busca su número en la agenda del móvil. No existe.

¿Y qué es el amor con solo 17 años? Ellos no podrían decir nada. Tan solo que aprendieron demasiado de esos años. Como por ejemplo, que con el tiempo, y sin darte cuenta, hay cosas que ya no son lo que eran, y no puedes hacer nada. Que poco a poco te enteras de que aunque no lo creas lo realmente importante de todo es ver a esa otra persona junto a ti. Que siempre se recuerdan los buenos momentos y sin querer, ya no hay ni rastro de los malos. Que todos cambiamos incluso cuando no queremos. Que nada pasa porque sí, pero tampoco hay explicaciones para todo. Que la edad del pavo te vuelve imbécil. Y que el tiempo es el mejor medicamento para el mal de amor. Que aunque te pongan normas, siempre querrás saltártelas. Que las cosas buenas tardan en llegar. Y que no puedes quedarte parado esperando que todo venga.

Podrán decirte mil cosas, como todos, porque siempre aprendemos algo, pero seguro que se callaran que muchos de esos momentos no hubieran valido la pena si no hubieran estado el uno para el otro. Y que darían todo, por volver a estar a su lado.

jueves, 22 de septiembre de 2011

A mi perro



Siempre estuviste ahí. Tu pecho me sirvió de almohada en tantas ocasiones. Me enseñaste otras sensaciones. Y me agarraste fuerte cuando estaba a punto de caerme de la moto. Luchaste con las ganas que incluso no sentías. Fuiste un gran guerrero. Me escuchaste siempre. Y me ayudaste a diferenciar lo mejor de lo peor.  Tus brazos fueron un gran abrigo en tantos inviernos. Me besaste sin yo tener que pedírtelo. Me lloraste. Trajiste todo la energía que le faltaba a mi vida. Y fuiste mi más fiel compañero. Tus huellas en mi cuerpo me servían como escudo. Me entregaste sin pedir nada todos esos años. Comprendías cada una de las lágrimas que por mi mejilla rodaba. Y todo eso en mis sueños. Porque no fuiste nada de eso. Porque nunca llegarás a serlo. Porque fuiste borde, egoísta y poco considerado. Porque nunca hubieron besos, mucho menos abrazos. Porque a la primera de cambio me cambiaste por otros labios. Porque fuiste un perro. Y porque eres un cabronazo. Porque me quieres tanto que me haces daño, ¿no? Me recriminas a diario. Luego tú no vuelves a mis brazos. Y volvemos a un círculo cerrado, de reproches, morros y falsos llantos. Tal que así, habla olvido de lo que todavía mantiene vivo. 

Ríete de los problemas



Hay dos tipos de personas en el mundo: Los que ven problemas y los que no. Los problemas existen porque nosotros queremos, no son reales ni tampoco nos son impuestos. Algo se convierte en  problema, desde que nosotros le damos ese sentido. Los problemas los creamos nosotros, no vienen solos como muchos dicen por ahí.  ¿Tienes un problema? ¿Sabes realmente cuál es? Y si lo sabes, ¿Por qué lo sigues viendo como un problema? Tú, sí, tú solito puedes hacer que algo deje de ser un problema. ¿Qué hay una dificultad en tu camino? ¡Adelante! Si sabes cuál es el problema, sabrás cuál es la solución. Y ahora me dirás, ¿Y si no la sé? Si no la sabes, entonces es que realmente te has equivocado de “problema”, y si no sabes cuál es realmente el problema, entonces ¿dónde está el problema? ¡El problema no existe! Todo es tan sencillo como eso, todo lo que nos rodea es fruto de nuestros pensamientos. 

domingo, 18 de septiembre de 2011

Mira las estrellas, mira como brillan por ti y todo lo que haces



Porque hace unos años nadie podría haberme dicho que esto iba a pasar. He conocido a mucha gente, y he tenido demasiados “amigos”, o eso creía antes. Pero la verdad es que hoy me he dado cuenta de que no, no podría llamarlos nunca amigos. Porque realmente no lo eran. Amigos son los que no son perfectos ni están en cada uno de los momentos importantes de tu vida, pero que sabes que si quisieses podrías encontrarlos sin ningún problema. Amigos son los que te sacan de quicio siempre que pueden, pero no permitirían que otro lo hiciese. Amigos son los que sienten inseguridades cuando creen que van a perderte. Amigos son los que pueden llegar a ver lo peor de ti, pero aún así te quieren. Amigas sois vosotras. Porque con cualquier pavada somos capaces de reírnos, porque incluso una risa provoca más risa. Porque esta dicen que es la mejor época de la vida, pero también que los amigos vienen y van, que no van a ser eternos y que la distancia siempre, siempre, siempre interviene. Y yo no sé si será verdad, pero prefiero aprovechar al máximo todo el tiempo que pueda estar con vosotras, que no sé si será poco o mucho, pero me conformo con que sea. Y tampoco sé si alguna vez podría alcanzar la felicidad completa, pero junto a vosotras estoy segura de que algo muy parecido sería capaz de experimentar. Porque soy una cabezona, caprichosa, algo ignorante, me enfado con facilidad, escucho poco y soy un poco demasiado testaruda. Pero os quiero. Y por ello no quiero perderos. Siempre me acordaré de estos días, de las imitaciones de risas de Corita y su impuntualidad, del baile de Laura y su caída que le dio el apodo de ardi, de los «¿y qué quieres? ¿Que me corte las venas?» de Juni y de su acento mexicano. De nuestro saludo, de los paseos por la avenida, las charlas en nuestra calle y de los embostes en el Mc Donald´s. Porque puede que vosotras os vayáis, o yo; pero los recuerdos siempre se quedarán conmigo. Y espero no perderos nunca, porque os convertisteis en la mejor cosa que nunca tuve en lo que a amistad respecta. Y es que «¿Cómo diablos se puede tener tanta suerte?»

Devuélvemelo a él.


Devuélveme sus ojos, devuélveme su tacto, no pido mucho. Devuélvemelo a él, porque le echo de menos, y porque sin él en mi vida, no sé lo que quiero. Vuelve. Y dime que no recuerdas nada, ¿no recuerdas los paseos por la playa? ¿Los mensajes prohibidos en la madrugada? ¿Las reconciliaciones después de cada pelea? ¿Los besos que hacían detener el tiempo entre nosotros y nos alejaban del resto? Dímelo, dime que no recuerdas nada. ¿No recuerdas los gritos? ¿Las disculpas? ¿Las llamadas? Porque si yo lloraba, tú llorabas el doble, ¡y te callabas! Devuélveme sus labios, devuélveme sus brazos, no pido mucho. Devuélveme a mi chico, y no volveré a pedir nada. Vuelve. Y dime que no recuerdas nada, ¿Los te quiero? ¿Las sonrisas? ¿Las miradas? Todas mis promesas, se esfumaron de repente cuando me hice a un lado y no logré verte. Vuelve. He estado intentando mantener el control, no mostrar más que tú, no sentir más de lo debido. Y mírame. Devuélvemelo. Porque él no está, y yo no vivo.
Pero no me digas que lo has olvidado, si me has olvidado mientras ves un partido. No vuelvas. No para decirme que ya no sueñas conmigo. Que no te acuerdas de que mientras tú caigas agotado, yo esperaba para verte dormido. Ella nunca será como yo. Ella será complaciente y algo agraciada. Pero no es yo. No te conoce como yo. No ha vivido lo mismo que tú y yo. Tus amigos me preguntaron por ti, las mías también. No saben dónde estás y ni si te volverán a ver. Vuelve. Y responde a sus preguntas. Vuelve. Y defiéndeme, todo esto me asusta. Vuelve. Nunca necesite de tu ayuda, ni de tu protección, y ahora que no estás me siento tan perdida, necesito tu amor.
No sé si te arrepentirás de haberme dejado entrar en tu vida, y yo solo espero que no me dejes caer en el olvido. No te preocupes por el pasado, ni tampoco le des vueltas al futuro, yo te quiero y eso importa más que mucho. Espero que ella se sepa comportar, que sepa que tiene a alguien grande a su lado, y que te mereces mucho más. Y yo estoy sola, he estado todo este tiempo esperándote, así que vuelve. Devuélveme sus palabras, devuélveme su calor.  Devuélvemelo a él, porque todo lo que estoy diciendo, todo lo que he hecho no ha atravesado su coraza y no ha llegado a su corazón. Todo mi amor, todo mi cariño, se ha extraviado por el camino; y no consigue llegar a él. Vuelve. Porque te necesito.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Inexplicable



Aristóteles, es, fue y será un gran filósofo que desde el siglo IV a.C. nos lleva haciendo romper la cabeza filosofando sobre la vida, la felicidad, etc. Y eso no significa que todo lo que haya dicho o hecho sea cierto y coherente, no. Él aseguraba que las mujeres tenían menos dientes que los hombres, se casó dos veces, y nunca se le ocurrió mirar la dentadura de sus esposas. Aún así, seguía afirmándolo. Hay cosas en la vida, que es imposible explicarlas, pero tienen cientos de seguidores. El amor, por ejemplo, nadie lo entiende, y aún con todo, queremos enamorarnos. 

Mario Bross



- Más valdría que te pusieras a trabajar antes que andar con los jueguitos que no te enseñan nada.
+ Te equivocas. Mario Bross me enseñó que vale la pena morir por ti, princesa. 

jueves, 15 de septiembre de 2011

El amor se acabó



Él era como “vive cada uno de tus días como si fuera a ser el último, porque algún día acertarás”, y ella se conformaba con un futuro, no prestaba casi atención al presente y luchaba por un mañana. Él pasaba de complicaciones, ella vivía en un lío continuo. Él era un bala perdida, y ella nunca se fiaba. Él era un ligón, ella cambió el ir de flor en flor por ir de capullo en capullo. Él era Norte, y ella Sur. Él era agua, y ella aceite. Pero le cautivó, ella no creía en el amor, y él la hizo dudar. La convenció con palabras. Un «El mundo está hecho como mínimo para dos. Las tostadoras, los armarios, las llaves de una cerradura, los sofás, las ofertas del super, incluso cuando compras una mesa para tu casa, no le vas a decir al tío “no perdona, que yo solo quiero una silla”. El mundo está diseñado para dos, todo es mejor en compañía, cuando doblas una sabana es mejor si otro te ayuda; entonces, ¿por qué no iba a querer compartir mi mundo contigo?» Y salieron. Se enamoraron y salieron. Todo empezó tan rápido, tanto que de la misma manera terminó. Ella no parecía convencida, y él luchaba «Yo te quiero tanto que si no quieres que te quiera, no te quiero… solo dime que lo haga». Y ella que no contestaba. Eran un mensaje a las tantas, un cigarrito a las 6 de la mañana, un “vete a la mierda” cada vez que se enfadaba, un beso mal dado, una pregunta callada, un desayuno sin diamantes, un peinado nuevo, una mentira para salir del paso, un verano frío en casa, una noche calurosa en una discoteca u otra, unos cuantos días de menos en el calendario, un adiós cercano, un “Me gustas mucho” o un “Tú a mí nada”. Y poco a poco quedaron atrás las tardes nubladas en casa, discutiendo por política o algún que otro tema intolerable, tan afanados como si pensasen que arreglarían todo ellos solos, tal vez porque no andaban influenciados por el dinero, o el sexo, o cualquier otra idiotez que moviese el mundo. Quizás le dejó de lado porque pensó que sería para siempre, quizás fue eso y descuidó su compañía. O quizás era que él no sabía que si se iba de su vida, sería como dejar atrás la mitad de su corazón, y no se puede vivir con medio corazón nada más, ¿no? Quizás no asimilaron que no todos los sentimientos se mueven de la misma manera. Cien veces buscó los labios de ella, y cien veces ella encontró los suyos. Cada uno era su propio argumento, y los dos discutían sin razón. Él era un «¿No te das cuenta? Cada cosa que he hecho, cada escaño que he escalado, ha sido para acercarme un poco más a ti» y ella un «¡Antes elijo a mis leones que a tus jaulas!». Y se arrepintió. Porque le fue fácil cerrar la puerta, lo difícil vino cuando quiso saber si seguía al otro lado. Y así fue que el amor se acabó en el Universo entero. Como si ya no volviese. O como si nunca hubiera venido.  

A cada edad le precede su historia



A diario, escucho a la gente decir que les encantaría volver a ser pequeños, que este mundo les puede y se les queda un par de tallas por encima, que se sienten tan chiquititos en comparación con él que sienten que tarde o temprano terminará por comerles. Les escucho sollozar palabras sin sentido, para mí, teñir la realidad de un oscuro color mediocre, lamentarse y compadecerse de sí mismos. Que si tu mayor problema era el tener o no amigos, que si llorabas desconsolado tan solo si se te rompía la pieza fundamental de tu scalectrix o la cabeza de la barbie,  que si tarde o temprano ibas a papá o mamá o tan siquiera a un vecino y te ayudaban a resolverlo… porque todo tenía solución con tan solo 5 años.
Pero no, yo no querría volver a ser pequeña, no me gustaría. No, porque no quiero preocuparme por no tener amigos, quiero preocuparme por ganarme que todos se queden a mi lado; que no quiero llorar porque se me rompió la barbie, quiero llorar porque me han roto el corazón, pero sobre todo por el orgullo que sentiré después al superar ese obstáculo; porque no quiero depender de ningún adulto para que me solucione la vida. Quiero meterme en problemas, liarla como nunca y que todos me lo reprochen, quiero sentirme como una mierda y que hasta yo tenga ganas de meterme cuatro hostias al verme al espejo, pero que un día de entre tantos en los que me estruje la cabeza por arreglar yo SOLITA mi problema, aparezca esa luz, esa majestuosa idea que me haga sentir una genia y me “solucione la vida” para que al irme a la cama, cierre los ojos con la sonrisa más grande del mundo entero, y sobre todo, con la tranquilidad y el orgullo suficientes como para dormir sin ninguna preocupación, sabiendo que he madurado. Porque ser niños es la leche, pero ser adultos es mucho mejor, es mucho más que un montón de problemas y llantos, es caerte no sé cuantas veces y levantar una por cada cien, pero levantarte; es poner a todo el mundo en contra tuya y finalmente terminar poniéndote el mundo por montera; es levantarte con ganas de morir y acostarte sin ganas de cerrar los ojos; es acabar hasta arriba de facturas y terminar tirándote a tu pareja sobre ellas, usándolas de colchón porque no tienes uno, pero sintiendo que es la cosa más tonta y especial que te ha pasado; es que se te rompa el coche en medio de un bosque desértico y maldecir al aire para finalmente terminar sobre el capot moviendo la mano con el móvil de un lado a otro en busca de esa “rayita” y acabar tirada sobre el cristal descojonándote tú sola por tu puta mala suerte, pero sobre todo, por no importarte estar perdida en medio de la nada sino porque ha sido necesaria una avería para que abras los ojos y descubras el paisaje más bonito de tu vida; porque hacerte mayor es crecer, es hacer cosas que un niño no puede hacer, porque para cada edad hay una cosa y para cada cosa una persona, y si tú no crecieses una cosa, aunque sea la más estúpida del mundo, no existiría.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Si nunca te has manchado el corazón



«Despiértame si no me engañas, si nunca te has manchado el corazón…» Así que puedo esperar toda una vida dormida. Porque me engañas, y porque es imposible que niegues que alguna vez te has manchado el corazón. Es sorprendente como alguien que tan si quiera te pertenece se puede convertir en tu punto débil. Porque queda menos de un año para irme y es increíble lo mucho que te voy a echar de menos. Así que no me despiertes, que no quiero pasar por eso. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Mi cabeza sigue allí





Me acuerdo de ella. De la barandilla llena de astillas y de las vistas tan viejas, sucias y tremendamente hogareñas que proporcionaba. De la cocina de madera y la estrella del techo. Del salón con los sofás desgastados, la tele sin Antena 3 y la colección de motos. Del patio canario, la pérgola floja, la pecera con fugas y el reloj de péndulo que cada dos por tres se paraba. Del baño azul, del naranja y del garaje que guarda el sueño de ser una troja y se quedó a medias. De su habitación, de la habitación verde con olor a vino y de la nuestra con las contraventanas rotas. Del columpio oxidado y hecho a mano malamente y de aquel coche amarillo que no recuerdo que alguna vez funcionará.  
De las estrellas sobre el césped a las 3 o 4 de la madrugada, de los gritos desde la puerta hasta el techo mientras él movía la antena y de mis ¿Estás despierta? a media noche cuando la pérgola sonaba. Me acuerdo de los ruidos desde la habitación hasta el salón, la adrenalina que corría por mis venas cuando empujabas el columpio y este se tambaleaba, y de ver tu cara cada mañana. De la foto de navidad junto al árbol en la esquina de la pecera, de aquel retrato cómico de nosotras vestidas de flamencas y él de torero, y de coger los huevos cuando las gallinas nos dejaban.
Me acuerdo de aquella casa, y de los secretos que guarda.

Decepción;



 Según la rae, pesar causado por un desengaño.
Pero a mí me parece "errónea" la definición. Es imposible definir con tanta precisión un sentimiento, y menos uno así. Para mi la decepción no se define con palabras, se define con hechos; para mí estar decepcionado es sentir como te arde el alma por dentro al recordar algo que tanto ansiabas y no conseguiste; es el ver que alguien te falla después de haber movido Tierra y Cielo por esa persona; es darte cuenta de que la gente no es como piensas; es confiar o defender a alguien que aún tú creyendo que lo haría a la hora de la verdad no te defiende, ni siquiera se detiene para escucharte a ti hacerlo; es sentir como algo se te escapa de las manos y tú no lo retienes, aún teniendo el poder de hacerlo, aún así, lo dejas marchar; es ver cómo la gente te da la razón y luego se olvidan de ello; es jurarte recordar siempre ese momento, y pasado unos días no saber que tenías que guardar en tu memoria; es eso que ahora mismo nos está pasando, eso por lo que tanto hemos dado y ahora no se obtienen recompensas. Es rabia, dolor, frustración, mediocridad, impotencia, traición, falsedad, desmoralización, mentiras, palabras... Vosotros.

Todo lo que serias capaz de darme




Y no pido más de ti, porque no lo necesito, porque todo lo que serías capaz de darme se define en una palabra: ¡Dolor!

De Universo en Universo



Mientras todo el mundo está a tres metros sobre el cielo, tú y yo, vamos de Universo en Universo.

Gracias.



Cuando peor van las cosas, y no tenemos a dónde mirar, y no sabemos qué hacer, y no encontramos salida alguna, y nos asfixiamos entre tanta rabia, dolor, impotencia; cuando ÉL vuelve a sus viejos hábitos y todo continua con la misma rutina; el resto del mundo sigue con su vida y pasan por nuestro lado sin apenas fijarse, sin darse cuenta de que están presenciando uno de nuestros tantos derrumbes, pero no importa, porque con el tiempo hemos desarrollado una bonita capacidad llamada INDIFERENCIA, sí, porque da igual lo que haga, porque no sé tú pero yo tome una decisión. “No importa” dijimos cada una de las veces que nos ha pasado, pero sí, sí importaba; ambas lo sabemos, importaba porque quieras o no, algo bueno nos ha dado, aunque ahora no me acuerdo de qué, pero puede que si decimos la verdad, si gritamos lo primero que se nos venga a la mente a los cuatro vientos; puede que mañana cuando despertemos lo recordemos, recordemos aquella mañana en el coche. No, tranquila, sé que no te acordarás, pero yo sí, me acordaré por ti cariño, me acuerdo de tu cara, de SU cara, sus palabras… Y ¡vaya! Creo que nunca podré olvidarla. También me acuerdo de aquel miércoles, hace tantísimos años, pero me parece que ha pasado hace solo unos minutos, nunca antes había visto nada igual, el mismo que tantas veces ha golpeado, el mismo que tantas veces a fingido no sentir nada, el mismo que aplicaba su cara más dura con los demás, ÉL; ¡él también sabe llorar! Y los años han pasado, y desde entonces te juro que las cosas han cambiado, pero tú ni te has enterado; a partir de ese momento ya no era tan duro, dejó de serlo al permitir caer ese transparente y casi imperceptible síntoma de su “sufrimiento”, ¿Y sabes que fue lo que dijo? «Por primera vez parece que no estoy tan bien, pero tranquila, ¿Vale?», no contesté nada, ¿lo sabías? No pude, ni siquiera un tonto «lo siento» ¡porque realmente sí lo sentía!, pero ahora sé lo que él esperaba oír, nada complejo, no esperaba que le dijese ninguna mentira, que le asegurase que podía llorar conmigo, que le quería; tan solo un simple «Vale». Así que, supongo que no hemos sido perfectas, por lo tanto no podemos culparle de todo, simplemente nos queda decir un gran y a la vez injusto «Gracias». Gracias por todos esos días que nos has robado pensando en ti, gracias por todas esas palabras tan feas que te has ganado, gracias por hacer que nos diésemos cuenta tan tarde de la de tiempo que hemos desperdiciado en estos doce años, gracias por tener siempre que estropearlo de esa manera, pero sobre todo, gracias por querernos a tu puta manera. Te quiero muchísimo A.B.P.

No hace falta.



Porque por más lejos que me vaya siempre se quedarán a mi lado esos cuadros de schweppes mal colgados en la pared del bar, los vete con prudencia, y las peleas por el mando de la tele. Serán una parte de mí. Por más horteras y viejos que sean esos cuadros, por más estúpida que sea esa broma, y por más que acarreen miles de broncas esas tontas peleas; encontraré un sitio en mi casa para colgarlos, hallaré la forma de pronunciarla para que suene graciosa y te seguiré quitando el mando para que me dirijas la palabra. Y te sonará todo absurdo. Pero las cosas buenas, no hace falta entenderlas.

Prejucios y amor.



Cuanto más se juzga, menos se ama.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Tiempo



He aprendido algo de todo esto, ya sea de aquellos 15 años que he pasado contigo o de los nueve últimos meses que pasé sin ti, y es que el tiempo siempre pasa y con él se lo lleva todo. Así que no sé qué estarás haciendo ahora mismo, me imagino con quién pero no tengo la certeza e ignoro si tú también me echarás de menos, supongo que ya perdí el derecho a pedir estas explicaciones el día que decidí irme. Pero a día de hoy, más que nunca, tengo algo claro: nos veremos está noche, como todas. Porque por más que borres mi número y desaparezcas sin complejos, ni yo ni nuestros recuerdos nos vamos lejos. 

Amor para ellos



Un grupo de psicólogos y profesionales de la educación hicieron una encuesta a varios niños de entre 4 y 8 años con el fin de que respondieran a la pregunta ¿Qué es el amor? Algunas de las respuestas fueron: “Cuando alguien te ama, la forma en que dice tu nombre, es diferente”, “amor es cuando alguien te incomoda, y tú, aunque estás muy enfadado, no gritas, porque sabes que hieres sus sentimientos”, “es cuando una viejita y un viejito son muy amigos todavía, aunque se conocen hace muchos años”, “Cuando mi abuela empezó a tener artritis, no podía pintarse las uñas, así que mi abuelo se las pintaba siempre, hasta cuando tenía artritis en las manos… eso es amor”, “amor es cuando le dices a un chico que te gusta su camisa y él se la pone todos los días”, “Amor es cuando mamá ve a papa sudoroso, y aún así, dice que es más guapo que Robert Redford”, “amor es cuando besas todo el tiempo, y aunque te canses de besar, lo sigues haciendo”, “amor es cuando tú sales a comer y ofreces tus papas fritas, sin esperar que la otra persona te ofrezca las suyas” “durante mi presentación de piano, yo vi a mi papá en el palco levantando la mano y sonriendo. Era la única persona haciendo esto, y yo no sentí miedo”, “amor es cuando tu perro te lame la cara, aunque tú lo dejas solo el día entero”… Hay mil maneras de definirlo y todos podemos hacerlo, pero siempre llegamos a la misma conclusión; el amor es bueno.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Luchando por lo nuestro



Todos no somos iguales, eso es más que evidente, y creo que es una de las grandes virtudes de esta vida, pero sí que deberíamos de tener los mismos derechos, y para ello hay que luchar, reivindicar lo que es nuestro y, por lo tanto, nos pertenece. Ya no por nosotros, sino por los que vienen, puesto que una gran revolución tarda años, no se puede cambiar de un día para otro la vida, pero sí se puede mejorar y si no, hay que pensar en todos aquellos que han caído por nosotros, para nosotros; esas personas que han manifestado lo que de verdad está pasando, y han mejorado nuestro presente.

Colapso


Después de tantos Te quieros sin explicación, te vas sin ni siquiera un absurdo adiós, y supongo que siempre contigo será igual; pero antes de que te vayas te voy a colapsar la cabeza de recuerdos, para que te acuerdes de cada una de tus palabras y te las tengas que tragar...

Jani



¿Cuántas veces en los últimos años te habré dicho que te odio, que no quiero saber nada de ti, que eres de lo peor, que lo máximo que me produces es indiferencia? ¿Cuántas?
Creo que es imposible contarlas, pero lo cierto es que nadie te va a querer como yo
Ni tanto, ni de la misma manera… Porque si una cosa te puedo asegurar, es que no te lo imaginas, tampoco me he preocupado de demostrártelo ni creo que lo llegue a hacer.

Cuando éramos pequeñas, peleábamos por todo (seguimos haciéndolo, pero es mejor hablar del pasado) y luego… bueno, luego nos reíamos por cualquier idiotez, y me parece patético que nos hayamos olvidado tan rápidamente de eso, porque nos lo perdonábamos. Ahora, ahora las cosas son mucho más complejas, cada una piensa de una manera muy distinta, tú creces y no sabes a qué velocidad, nunca te lo he dicho pero me da miedo, sí, a veces tengo miedo de ver la chica en la que te estás convirtiendo, tengo miedo de llegar a perderte, perder ese trocito de ti que tanto ocultas y que a la vez me fascina, porque hace mucho que no veo esa sonrisa realmente divertida, FELIZ, que antes siempre tenías… Porque mi hermana se hace grande, mi hermana pierde la felicidad a segundos y no quiero que eso pase nena, sabes que mamá siempre dijo que hay que ser fuerte, tienes que serlo por muy difíciles que vengan las cosas, para eso nos tenemos la una a la otra y yo sólo te puedo decir: sonrisas, siempre sonrisas. De nada sirve que te diga que siempre me tendrás, porque eso no es así; es imposible que esté en cada uno de tus momentos tristes, quizás sea porque no pueda, o no me dé cuenta, o no quiera, o simplemente tú decidas que es mejor dejarme fuera… Pero sólo te pido que entonces recuerdes que nunca estarás sola porque puede que no tengas a nadie a tu alrededor, pero te tienes a ti y eres una chica fuerte, eso es suficiente.

Muy a menudo te recrimino tus palabras: "NO somos amigas", así que cuando veo que te pasas te lo suelto: "No soy ninguna de tus amiguitas Janire, no te equivoques". Y puede que estemos en lo cierto, ni somos ni seremos amigas, somos hermanas que es mucho peor aún… Un amigo se va si no lo quieres, lo echas de tu vida por muy difícil que te pueda parecer, todo tiene fin; pero una hermana es mucho más complicado, ¿Cómo decirle que no a tu propia sangre? ¿Cómo olvidar esos momentos en los que nos divertíamos teniéndonos que ver día tras día, en la misma casa? Yo sé que siempre serás parte de mí, aunque no quiera, pero no me avergüenzo de eso, porque me alegro una barbaridad de tener un hermana como tú, porque podría repetirlo una vida entera: eres la mejor y la peor hermana que me podría tocar, y tengo una suerte enorme de poder verte cada día para darme cuenta de la tantísima falta que me haces, porque a pesar de haber nombrado sólo los malos momentos, buenos hemos tenido muchos, como ese Domingo 13/11 (para mí fue un buen día dentro de lo que cabe). Pero sobre todo, me alegro de todavía poder seguir fingiendo que me importas menos de lo que realmente lo haces, porque eso sólo indica que te sigo teniendo aquí.

Todos buscamos ese alguien



- Ves problemas en todo, cuando aquí no hay ninguno.

+ Tú ahora te estás tirando a ese tío, pero sabes perfectamente que eso al final no es lo que quieres. Todos buscamos a alguien, esa persona a la que hacer perfecta con nuestros ojos, que nos abrace tanto y tan fuerte hasta el punto de dejarnos sin aire, que no pueda reprimir sus ganas de besarnos cuando nos tiene cerca, que nos mande cartas de vez en cuando y por sorpresa, y gracias a la cual irnos cada noche con la tranquilidad de saber que con un poquito que nos movamos en la cama será suficiente para tropezar con su cuerpo. Y al final, todos sabemos que eso es lo que queda. Que no buscamos a alguien guapo con pasta ni que nos folle medio bien. Necesitamos sentirnos protegidos, en casa. Y no un millar de placeres que son pasajeros. Porque como decía Woody "Para mí el amor es algo muy profundo, el sexo sólo tiene que alcanzar unos centímetros".

Me caes demasiado bien para eso


Cualquier día de estos me enamoro de ti, pero tranquilo, todavía me caes demasiado bien como para hacerte esa putada.

Para siempre


«Yo no olvido nunca ese sonido. Lo primero que oyes es click, es tu pie, ha activado mina anti-persona, cuando lo oyes, se acabó. Pero tu cabeza se vuelve loca ¿Sabes?, tú piensas... tal vez si doy un salto, tal vez si encuentro una roca que pese lo mismo que yo. Pero no, no se puede hacer nada, tú oyes click, y a volar.» Bueno, y esto no es así, no es un click y a volar para siempre, en pedacitos; o un click y de pronto una bala reventándote el pecho a bocajarro; un click y hasta luego Lucas; no. Es un click y “¡Joder, estamos perdidos!”, porque sí, la vida es una mierda y luego de pronto, te mueres. Y cuando te das cuenta tu cabeza se acelera y empieza a fabricar ideas, salidas y opciones sin ton ni son, absurdas, buenas, ingeniosas, peligrosas… Pero no sabes catalogarlas, porque por más que lo intentes hay algo que te retiene, que te dice “¿Para qué? ¿Estás tonto? ¡No serviría de nada!” Y claro que no serviría de nada buscar soluciones a la muerte, a algo innegable, inminente, inevitable. Pero si que no estaría mal buscar soluciones a la vida antes de morir, porque no puedes ser inmortal, pero sí eterno. Porque por muy absurdo que suene, es real, solo en situaciones extremas nuestro cerebro se pone a trabajar, porque no sabemos hacerlo despertar o tan si quiera nos molestamos, y cuando queremos darnos cuenta, ya es demasiado tarde. Así que vive de manera que aún sabiendo que hay un final, todos te mantengan vivo para siempre.

Un aplauso


Por esos momentos en los que tocamos el cielo sin tan siquiera movernos del sitio.

Hay muchos


Hay muchos gilipollas que creen saber lo que es la vida, sobre todo aquellos que no han tenido apenas tiempo de vivirla.

Dos veces


Hoy solo te he echado de menos dos veces: de la mitad del día pa´ abajo, y de la mitad del día pa´arriba.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Con h de h-error

H-AMOR SE ESCRIBE CON H


Y vuelves a cometer el mismo error, ¿Lo ves? Aseguro que ya sabes lo que va a pasar, me enfado y te alejas. Y supongo que tú miras el teléfono esperando ver una llamada de perdón, pero sin embargo, yo me olvido de él y cuando menos lo espero, cuando han pasado semanas, incluso meses; te tragas tu orgullo y llamas, porque has recapacitado, porque, supuestamente, has terminado con tu "error". ¿Y que más puedo hacer yo sino perdonarte? Porque aunque sé que volverá a pasar, parece que esta vez la que se ha vuelto adicta a esta amigable rabia he sido yo. Pero siempre serás una parte de mí, aunque no quiera.
Y de esto hace una semana, a día de hoy (después de haberte visto por primera vez en muchísimo tiempo), me pregunto cuándo volverás a errar. Porque espero con ansias a mi rabia, porque mentiría si te dijese que todavía me duele como antes, ahora me es indiferente.
Pero tranquilo, que ya no te juzgo, deje de hacerlo en tu 50º error, porque ya estoy acostumbrada e incluso lo espero, porque no te pido nada, porque por más que lo intentes (que sé que lo haces, gracias de todas formas) no me lo das, aunque no importa, ya no lo necesito.

no creo que te haga falta

Y sé que hay veces en las que estás mal, y solicitas mi atención, y solicitas más de mí, algo que no sé dónde encontrarlo, tampoco soy consciente de si realmente está en mis manos... Y siento no poder darte lo que no tengo. Pero no creo, realmente, que te haga falta  

Mi puta contradicción: Tú




- ¡Hola!
 +Hola.
- ¿Qué tal?
+ Mal.
- ¿Qué has hecho hoy?
+ Pues echarte un poquito más de menos.
- ¿Por qué?
+ Porque llevó más de un cuarto de año sin saber nada de ti (Y puede que sea poco, pero para mí es más que suficiente); porque nunca he estado tanto tiempo sin verte ni hablar contigo. Porque no me importa nadie; porque solo me importas tú. Porque esto es mucho más que un simple capricho pasajero; porque esto es un capricho que me acompañará toda la vida. Porque esta es la típica relación de odio de la que tantas veces hemos huido; porque es un te quiero, pero… ¡te quiero! Porque te perdonaría cualquier cosa; porque no te perdono esto. Porque a veces me sorprendo en un paso de peatones o en un semáforo buscando ver tu coche; porque cuando veo uno parecido me alegro de que no seas tú. Porque te echo de menos y quiero saberlo todo; porque desconecto mi cerebro de mis oídos cuando me vienen a hablar de ti. Porque me entra una ansiedad alucinante al escuchar esas palabras que tantas veces pronunciabas, ¡incluso los insultos! y los echo en falta; porque me tranquiliza que desde hace tiempo solo las digan otros labios. Porque más de una vez me han entrado ganas de salir corriendo y buscar un sitio estratégico donde te pueda ver todo el día sin ser vista; porque cuando paso por delante de “tu casa” giro la cabeza para no verte. Porque no quiero encontrarme contigo en la calle; porque quiero que un día vengas y llames a mi puerta. Porque lloró como una gilipollas al recordar tus palabras; porque me río cuando las oigo. Porque todas las canciones me recuerdan a ti; porque me cuesta entender cuando te hacen alusión disimuladamente. Porque odio que eligieses a una puta; porque realmente estoy orgullosa de haberte dejado hacerlo. Porque digo que ya no te quiero; porque pienso que sin ti me estoy muriendo. Porque por mucho que me empeñe 4 meses de mierda no suplen tantos años; porque he llegado a olvidar todos esos años en un solo segundo. Porque cuando pienso en ti tengo ganas de pronunciar todos los insultos habidos y por haber; porque solo me vienen a la cabeza palabras demasiado dolorosas y jodidamente bonitas. ¿Te has rendido?
-¡No!
+ Lo sé, es imposible que lo hagas cuando nunca has luchado.

Te quiero P.A.B

Por uno de tus tontos días en los que dices "Te quiero"



Cuéntame la peor mentira habida y por haber, de esas que no serías capaz ni de creértela tú. Júrame que ya no es importante, que ya pasó a la historia. Repíteme una y otra vez que no mientes, que por primera vez en mucho tiempo me eres sincero. Dime que me necesitas, que sin mi ayuda no eres nadie. Prométeme que cuando vuelva a abrir los ojos seguirás aquí mirándome, que todavía no te vas a ir. Asegúrame que esta vez es la buena, que no va a volver a pasar. Hazme saber que yo sin tu presencia me quedo pequeña, que te necesito lo mismo que tú a mí. Susúrrame al oído uno de tus tan típicos te quieros, pero no lo hagas demasiado fuerte que si no te creo.

Qué es el amor


¿Cómo le describes a alguien que nunca se ha enamorado, que es el amor? Es como decirle que se siente al volar a quién incluso antes de nacer se le han cortado las alas, como explicarle a que sabe el chocolate a quien no tiene boca, como contarle a que huele esa persona a quien no la conoce ¿Cómo le describes a alguien que nunca se ha enamorado, la armonía que desprende su ser? Es como definirle el color del cielo a un ciego, como enseñarle a abrazar a quien no tiene brazos, como recitarle el poema más hermoso del Planeta a un sordo ¿Cómo le describes a alguien que nunca se ha enamorado, el calor de un corazón sintiendo, si tú nunca lo has notado? Es como hablar de una película que no has visto a quien espera que lo sepas todo.

Algo



Sumergidos en un incomodísimo y a la vez reconfortante silencio. Porque por más que intentemos salir de este circulo vicioso siempre volvemos al mismo punto inicial, ese punto donde no tenemos nada, pero eso es suficiente, incluso mejor que tenerlo todo. Porque tú tendrías lo que "quieres" incluido el dolor y la culpabilidad de tu lado. Y yo tendría MI vida, una vida normal, pero también la rabia y una pizca de esa maldad que tanto nos duele, pero a la que parece que te hayas vuelto adicto. ¡Y vaya! Nunca sabrás lo que pasa por mi cabeza cada vez que te veo, porque ser "dura" es una de las cosas que me enseñaste, porque tú eres así, ¿no? Un tipo duro.
Y hoy confieso que me duele verte, aunque más me duele no hacerlo. Pero no te relajes porque sabes que esto nunca será suficiente. Aunque por suerte, y también desgracia, siempre habrá algo que nos una, ¿verdad? Así que supongo que sí, definitivamente algo te quiero





Aunque sé que hay mil formas de definir todo esto que siento por ti; de explicar lo orgullosa que me siento al darme cuenta de que te tengo a mi lado para ayudarme en cada caída, y no para reírte de mí por haber sido tan “torpe”; de poder tranquilizarme o encolerizarme aún más cada vez que te veo; de tener el privilegio de haber vivido todos estos años contigo, casi 17… Pero creo que ninguna es lo suficientemente digna para definirlo. Tú, que has sido y serás el principio de mi felicidad y el final de mi dolor, porque sé que siempre que puedas me sacarás una sonrisa o buscarás una solución a mis problemas, aunque yo sea tan orgullosa como para no pedirte ayuda. En todo este tiempo he aprendido muchas cosas gracias a ti, y aunque no me las hayas enseñado directamente si lo has hecho con tu forma de actuar y comportarte, me has enseñado lo que es la paciencia, el cariño, la lealtad, el respeto, la humildad… me has enseñado a ser mejor persona, porque aunque cometa mis errores (que son muchos, muchísimos) tú siempre buscas una explicación, e inútilmente me intentas excusar (incluso cuando no tengo derecho al perdón). Y cuando me encierro durante horas en mi habitación y tú vienes a consolarme y a decirme que el mundo no se ha acabado, entonces me doy cuenta de una cosa: después de haber recorrido el mundo entero en busca de la felicidad, comprendo que la tengo en mi propia casa, porque si pienso en ti sé que tú harás todo lo que puedas por dármela. Porque eres la única persona en el mundo que será capaz de perdonarme siempre, a pesar de haber cometido el mayor pecado del mundo; de ayudarme aun cuando no merezca ni siquiera que me mires; de hacerme sonreír, a pesar de saber que yo te he hecho llorar muchas veces; de abrazarme de la única forma que verdaderamente me gusta, sólo como tú sabes hacerlo. Y a todo esto solo encuentro una única explicación, el amor que sientes por mí. Una clase de amor que nadie es capaz de sentir hasta que lo vive, un amor irracional e incondicional, que no está sujeto a juicio ni rencores, tampoco a quehaceres, porque sólo se alimenta de cariño e idolatría. Es un sentimiento completo en sí mismo, sin fin. Pero que todo el mundo no es capaz de llegar a él con la misma intensidad, unos lo sienten de una manera… otros de otra, pero nadie como tú. Es algo indescriptible, incluso para quien lo ha sentido. Es darlo TODO, el cuerpo y el alma por ESA persona. Es algo que se escapa de lo terrenal, es un estado espiritual tan grande que lo llena todo y cubre cada una de tus necesidades. Los humanos por naturaleza tendemos a intentar explicar todo lo que nos sucede, los más listos dividen en pequeñas parte cada uno de sus problemas y los van solucionando de a poco, pero este cariño es imposible de dividir, por eso se escapa de toda lógica humana. Es algo tan raro y a la vez se reúne en una palabra tan pequeñita y grande que en cada roce, en cada caricia, en cada beso y en cada abrazo nos hace sentir únicos, especiales, insustituibles.


Y aun así, después de todo esto que te he escrito; aun así, siento que no basta, me faltan palabras para hacerte entender, pero no hay suficientes en el mundo y tampoco están inventadas para poder describirlo, tan solo un simple: Te quiero mucho, mamá.

Con los pies en la Tierra




A veces sientes que estas en la luna pero siempre llega un momento en el que abres los ojos y te das cuenta de que todo vuelve a ser como antes y te empieza a parecer inutil... es entonces cuando tienes la sensacion de estar de verdad en este planeta, pero por suerte con una posicion privilegiada para ver las estrellas...

Te necesito.





Últimamente no hago más que pensar en ti, y en mí. En todo este tiempo echado a perder tan rápido; en todas las peleas, pero también en todas las risas. En todas las palabras feas que te he dicho, y te he oido decir, y en que a pesar de eso si te pasase algo yo me muero, literalmente. He estado distante, y pensando. Mucho. Y me he dado cuenta de que todos mis quebraderos de cabeza se resumen en que te echo de menos.
Porque eres lo mejor que tengo, y siempre lo serás, y en serio, te echo de menos.
Y estás lejos, y volveremos a vernos. Pero no es consuelo, nos seguiremos echando tantísimo de menos, a dos pasos de distancia y a no se cuantos millones de años.
Porque yo me he quedado estancada en el antes y tú sigues con tu vida, y parece que eso no te importa porque lo echas a perder todo con una tremendísima facilidad que incluso me parece innata.
Me acuerdo de los ataques de ansiedad, y las risas sofocadas a media noche. Las confesiones importantes, estúpidas; pero que hacían que te sintiese mucho más cerca, como si estuvieses dentro de mí o yo dentro de ti, como si fuesemos una.
Porque dices que no has estado, que sientes que has fallado... no te voy a mentir, no has estado y por eso me has fallado. Pero no te voy a gritar reclamaciones ni nada por el estilo, solo te pido que vuelvas porque aunque no me pase nada, siempre te necesito.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un error





¿El mayor?, intentar echar de la cabeza lo que el corazón no quiere que salga. Y es que cuando te das cuenta de que en tus decisiones ni la lógica ni la cabeza van intervenir y que la última palabra siempre la tendrá tu corazón, entonces elegirás.

Amor y Matemáticas





- Es imposible querer tanto en tan poco tiempo, ¡es matemáticamente imposible!


+ ¿Y desde cuando el amor son matemáticas? El amor es no poder contarlo y fliparla al ver cuán grande es y lo poco que te parece que ocupa. El amor nunca está de más, y mucho menos en él falta los momentos felices. Cuando estás enamorado, cambian las cosas. Y a tu lado todo cambia de manera vertiginosa.

Shakespeare



Buenos días Shakespeare, hoy vengo a ser tu musa
yo tenderé a inspirarte sin temores ni excusas.
Te prometo madrugadas llenas de versos,
sin llegar a exigirte ningún progreso.

Déjame desnudar tu imaginación,
vestir tu pensamiento con palabras fruto del amor.
Hazme creer que me quieres sin más dilaciones,
que te vuelvo loco y me deseas en todos los rincones
de tu habitación, recorrerme junto a la pasión.
Y es que yo busco en ti palabras de ensueño,
que me conquistes con rimas y no simples besos.


Shakespeare, querido, yo no busco ningún marido.
Besos, gemidos, un poema y un sutil amigo.

Shakespeare, querido, ¿aún no te has ido?
Serás, lo juro, mi recuerdo más vivido.

Pero hace tiempo que no hablas de mí,
No sé que puede haber ocurrido en ti.
Te busco en los periódicos, en cada una de las estaciones,
Y en ellas, el frío abrasador helando corazones.

Shakespeare, querido, ¿se vaciaron tus pulmones?
Yo te doy mi aire para que te reconfortes.
Shakespeare, ¿Qué pasa? ¿No recuerdas mi nombre?
Yo te pedía que me amaras, no busqué un superhombre.

Shakespeare, querido, yo no busco ningún marido
Besos, gemidos, un poema y un sutil amigo.
Shakespeare, querido, ¿aún no te has ido?
Serás, lo juro, mi recuerdo más vivido.

Sin rencores me abandonaste en el olvido,
¡y yo que te notaba algo lascivo
Quizás hayas encontrado otro amor,
Tus palabras hablan de una nueva pasión.


Quizás se perdieron tus cartas en el buzón,
hace diez primaveras que no regresa mi corazón.
O quizás, Shakespeare, me veas difusa
Dime, amor, ¿Yo ya no sigo siendo tu musa?

Vas a sonreír.





Cuando menos lo esperes comprenderás que una persona te amó y eso quiere decir que otra podrá amarte de nuevo. Entonces, vas a sonreír.


Homer J. Simpson

Lástima, dolor y sufrimiento.



La verdad es que todos van a lastimarte, así que solo tienes que encontrar a la persona por la que estés dispuesto a sentir una pizca de dolor pero sin llegar a esclavizarte, ya que el dolor es inevitable, el sufrimiento opcional.

Cambios


Últimamente me he vuelto apática con lo desconocido, digo todo lo que pienso sin pensármelo mucho, hablo mal de cojones y tengo una mala hostia de alucine. Critico por doquier a los niños de hoy en día, que sí que son todos unos guarros, y son de la edad mía; pero para mí seguirán siendo unos pobres chinijos. Soy más fría de lo que esperaba y aparento chulería, me importa bien poco eso la verdad; porque solo yo sé que de chula no tengo nada, y de insensible menos todavía. Escucho al menos un te quiero cada día, y la verdad es que no respondo un yo también a la mayoría, pero lo cierto es que ni siquiera él se imagina lo mucho que me importa y lo grandiosamente mejor que me hace la vida. Aunque sabe que no puedo vivir sin mis amigas, menos aun sin mi familia. Que son las únicas tres cosas que me importan a día de hoy. Ya no tolero las mentiras, la superficialidad, tampoco la hipocresía. Mando a la mierda con demasiada facilidad, y no digo todos los que te follen que me gustaría. He cambiado y sigo haciéndolo, pero no pienso arrepentirme todavía.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Era Enero




Sintió como se le paralizaba el reloj, descartó por completo que fuera el corazón. Hacía tiempo que había dejado de funcionar, se había apagado de pronto y ya no quería ir, ni para adelante ni para atrás. Le faltaba oxígeno y le sobraba CO2. Vio como llegaba el fin, sus días habían estado contados desde hacía casi un año y ya era suficiente. Había llegado su momento, o se había ido con él, de su mano. Pensó que había tocado fondo, y realmente lo había hecho. Sus ojos ya no se tropezaban ni temblaban al tenerle cerca, ahora solo los rociaba con indiferencia. Nunca pensó que existiese una vida tan hueca, hasta que la vivió ella misma. Se sintió mala, cruel, injusta y egoísta. Él llamaba, ella no contestaba. Sms tras sms, y ella que los borraba. Podía notar, palpar el arrepentimiento y la desesperación en cada una de sus palabras, como se desgarraba su corazón con cada una de las llamadas, sabía que él sufría. Pero ella ya había desistido, olvidó lo que era llorar por alguien que no fuese ella, tiró las faldas de colores, borró las sonrisas bonitas y rompió la página del diccionario donde venía amor. Era joven y sentía como se arrugaba su interior, entonces pasó, se dio cuenta de que no tenía corazón. No había a quien amar, ni con qué llenarlo y mantenerlo ocupado, no había nada y no se puede llenar un corazón de vacío. Y sucedió, ella desapareció, y él se hundió, dentro de un adiós, en medio del olvido. Y su vida fue como estar en pleno desierto rodeada de mil botellas de agua sin llenar; extraña, estúpida y sin servir de nada. Seguía perdida, y aunque tenía los medios, no había nada que la saciase. Y se dejó ir, algunos dijeron que nunca padeció, se limitó a ser humana, y murió. Sin saber que en Junio llegaría el Sol, volvería a calentar y secar la lluvia. Saldrían los rayos a primera hora de la mañana y encontraría otro amor. Pero no pensó, murió. Y entonces era Enero.

Romana




Romana; camarera, misionera, o prostituta. Ha vivido de la vida o la vida la ha vivido a ella. Una mujer que antaño fue bella, la delatan sus ojos claros algo cansados pero aún brillantes, o su largo pelo gris perla, liso, fino; recogido en una cola. Delicada y sensible, las manos curtidas de recuerdos, los pensamientos manchados por malos ratos; ella no lo dice, lo dice su mirada. Encantadora, pacífica y pensante; poco habladora. Romana la del insomnio, la de los helados de pistacho, la de los libros a indebidas horas. Romana vieja, lenta y rota. Inservible y loca. Romana que se extraña con nombres modernos, no se acostumbra a aparatos de última moda. Romana alta, flaca y hermosa. Romana encogida, apretada y añosa. Abuela, o sola. Romana suya, de ellos; Romana toda.

¡Porque no hay lágrimas en mis ojos, pero lloro todos los días!





+ ¿Sabes esos momentos en los que no puedes más? Cuando dices estoy hasta las narices ¡y es de verdad! Cuando ansias mandarlo todo a la mierda, pero no puedes porque no conseguirías nada y lo perderías todo. Cuando te ves completamente rodeado en momentos innecesarios y cuando más lo quieres estas realmente SOLO…

- ¿Cuando hay mil palabras de apoyo y ninguna te consuela? ¿Cuándo solo hay ojos y caras pero ninguna es la suya? ¿Cuándo te sientes verdaderamente enfadada y tienes ganas de pelea pero nadie busca gresca?
+ Sí, esos días. Son una mierda. Son como hoy esos días. Nada me sale como me gustaría, hago daño y no me disculpo ¡tan si quiera lo siento! Solo quiero que todos se den cuenta de que no lo hacen bien, de que la están liando, de que me saturan la cabeza, ¡joder!... Yo nunca pido nada a cambio, intento vivir de la mejor manera posible para todos, escucho a cualquiera y no juzgo a nadie por sus problemas, ¿y yo? ¡Porque no hay lágrimas en mis ojos, pero lloro todos los días! Y no pedía nada, solo que me quisiera. Pero nunca hubieron escasos te quiero´s (porque no me hacen falta), ni centenares de cartas con poemas de Shakespeare que trajera la cartera. No supo quererme como yo necesitaba, y lo hacía mal hasta a su manera. No le culpo, pero siempre me exigía algo y yo no obtenía nada que me interesase. Siempre ha sido como bailar sobre una cuerda. Y ahora estamos al final de ella, cerca de llegar pero a una milésima de milímetro de caer. Yo no quiero que sea paciente mientras mi querer llega, no quiero quien me espere, quiero a quien luche por conseguir mi cariño y que sin palabras se lo gane. Quiero no estar triste, y todo esto se acabe.

- La vida...





son dos días y uno es de lluvia.

+ Pues a mí me da que hoy está lloviendo.

- Y eso es estupendo.

+ ¿Y por qué dices eso?

- A partir de ahora todo será perfecto, ¡Nunca llueve sobre mojado!



domingo, 4 de septiembre de 2011

Silvia




Y ¿por qué no la muerte antes que tan atroces sufrimientos? Matarme es separarme de mí mismo; y Silvia es mi persona. Desterrarme de su lado es arrancarme de mí mismo... ¡Horrible destierro! ¡Qué luz es luz si no veo a Silvia! ¿Qué placer es placer si Silvia no está a mi lado, a no ser que sueñe que está allí presente y que la imagen de la perfección venga a ser alimento de mi vida? Si de noche no estoy cerca de Silvia no tiene armonía el ruiseñor. Si de día no contemplo a Silvia es todo sombras y el caos para mí. Ella es mi esencia. ¡Yo no puedo vivir sin ser nutrido, iluminado, protegido, sostenido en la vida por su influencia bienhechora! ¿Qué es la sentencia de muerte? Sustraerme a ella no es escapar de ella. Si me quedo, muero. Pero ¿y si me alejo? ¡Me separo de mi propia vida!