martes, 13 de septiembre de 2011

Gracias.



Cuando peor van las cosas, y no tenemos a dónde mirar, y no sabemos qué hacer, y no encontramos salida alguna, y nos asfixiamos entre tanta rabia, dolor, impotencia; cuando ÉL vuelve a sus viejos hábitos y todo continua con la misma rutina; el resto del mundo sigue con su vida y pasan por nuestro lado sin apenas fijarse, sin darse cuenta de que están presenciando uno de nuestros tantos derrumbes, pero no importa, porque con el tiempo hemos desarrollado una bonita capacidad llamada INDIFERENCIA, sí, porque da igual lo que haga, porque no sé tú pero yo tome una decisión. “No importa” dijimos cada una de las veces que nos ha pasado, pero sí, sí importaba; ambas lo sabemos, importaba porque quieras o no, algo bueno nos ha dado, aunque ahora no me acuerdo de qué, pero puede que si decimos la verdad, si gritamos lo primero que se nos venga a la mente a los cuatro vientos; puede que mañana cuando despertemos lo recordemos, recordemos aquella mañana en el coche. No, tranquila, sé que no te acordarás, pero yo sí, me acordaré por ti cariño, me acuerdo de tu cara, de SU cara, sus palabras… Y ¡vaya! Creo que nunca podré olvidarla. También me acuerdo de aquel miércoles, hace tantísimos años, pero me parece que ha pasado hace solo unos minutos, nunca antes había visto nada igual, el mismo que tantas veces ha golpeado, el mismo que tantas veces a fingido no sentir nada, el mismo que aplicaba su cara más dura con los demás, ÉL; ¡él también sabe llorar! Y los años han pasado, y desde entonces te juro que las cosas han cambiado, pero tú ni te has enterado; a partir de ese momento ya no era tan duro, dejó de serlo al permitir caer ese transparente y casi imperceptible síntoma de su “sufrimiento”, ¿Y sabes que fue lo que dijo? «Por primera vez parece que no estoy tan bien, pero tranquila, ¿Vale?», no contesté nada, ¿lo sabías? No pude, ni siquiera un tonto «lo siento» ¡porque realmente sí lo sentía!, pero ahora sé lo que él esperaba oír, nada complejo, no esperaba que le dijese ninguna mentira, que le asegurase que podía llorar conmigo, que le quería; tan solo un simple «Vale». Así que, supongo que no hemos sido perfectas, por lo tanto no podemos culparle de todo, simplemente nos queda decir un gran y a la vez injusto «Gracias». Gracias por todos esos días que nos has robado pensando en ti, gracias por todas esas palabras tan feas que te has ganado, gracias por hacer que nos diésemos cuenta tan tarde de la de tiempo que hemos desperdiciado en estos doce años, gracias por tener siempre que estropearlo de esa manera, pero sobre todo, gracias por querernos a tu puta manera. Te quiero muchísimo A.B.P.

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