martes, 13 de septiembre de 2011

No hace falta.



Porque por más lejos que me vaya siempre se quedarán a mi lado esos cuadros de schweppes mal colgados en la pared del bar, los vete con prudencia, y las peleas por el mando de la tele. Serán una parte de mí. Por más horteras y viejos que sean esos cuadros, por más estúpida que sea esa broma, y por más que acarreen miles de broncas esas tontas peleas; encontraré un sitio en mi casa para colgarlos, hallaré la forma de pronunciarla para que suene graciosa y te seguiré quitando el mando para que me dirijas la palabra. Y te sonará todo absurdo. Pero las cosas buenas, no hace falta entenderlas.

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