domingo, 30 de octubre de 2011

Angie




Y se acabaron los días soleados, llegó el puto otoño, atravesándonos por dentro. Rompiéndonos. Y ahora todo es tristeza en tus ojos. Y los míos ni los siento. No hay nadie que pueda compararse a ti. Eres hermoso.  Y aunque por ti pasen los años, siempre seguirás siéndolo. Y vino el vértigo a apoderarse de nosotros, ¿es que acaso merecemos este final? Y no hay distancia que pueda separarnos. Todavía pienso en ti. Aunque el Sol no salga esta mañana. Te seguiré queriendo, ¿Es que acaso la vida está hecha para pasarlo mal? Por algo se inventó el invierno. Y aunque nada sea igual, no olvides nunca que tuviste un verano. Y aunque no me sigas viendo pasar, no olvides nunca que por más lejos que andemos, no soltaré tu mano. Y eres mi ángel. No hay nadie que pueda compararse a ti. Eres hermoso. Ángel, te sigo amando.   

sábado, 29 de octubre de 2011

Cuando amas a alguien



 crees que se acabaron tus noches solitarias y tristes. Pero lo que no sabes es que no han hecho más que empezar, que la soledad ha venido a tocar a tu puerta, y se quedará durante mucho tiempo. Porque cuando amas a alguien te acostumbras a esa persona, a su presencia, a su olor, a su sonrisa, a sus enfados, a su compañía en general. Aprendes a vivir con ella. Y cuando se va, que lo hace, ya no es lo mismo y nada vuelve a ser como era incluso antes de conocerle. Cuando amas a alguien, todo cambia para siempre. Sea quien sea. Porque es como una de esas sensaciones que una vez que las sientes no te abandonan nunca. Ya sabes. Como las pipas, una vez que empiezas no puedes parar. Una vez que te enamoras lo harás mil veces más. Porque lo peor de un corazón enamorado es que no sabe que a partir de ese momento se convertirá en un esclavo de su propio amor, y no habrá marcha atrás. Porque aunque cambies de labios, cuerpo y manos, esa sensación no la olvidarás. Y entonces siempre serás feliz a medias. Porque te faltará algo. Porque te faltará eso. O lo tendrás en exceso. Nunca somos felices con lo que tenemos.
 Y habrá algunos que entonces pensarán que lo mejor es no enamorarse nunca, y por ello surge el miedo al amor; y otros que sufrirán por no haberse enamorado en la vida, y por eso surge el ir de flor en flor. Pero ni tanto ni tan poco, porque quien se cierra al amor no vive nunca, y quien se entrega por completo a él, pierde la vida en el intento. Algunos piensan que lo mejor es no mojarse, otros que vale la pena decir adiós a todo por esos instantes.
Yo soy de las que piensan que más vale perder un minuto en la vida, que la vida en un minuto. Pero que minuto a minuto se hace toda una vida, y que hay vidas que merecen tanto la pena vivirlas, que el hecho de que duren un minuto es irrelevante. 

viernes, 28 de octubre de 2011

Media naranja


Porque el hecho de que cada uno tengamos una media naranja, no nos da derecho a exprimir todas las que nos encontremos por el camino

Mi amor platónico, MI ESQUIZOFRENIA


Porque me haces reír continuamente. Porque siempre estás. Porque ¿sabes? Nunca olvidaré esas fiestas en cualquier Cala. Porque te costó pero lo hiciste. Porque me tratas tan jodidamente bien. Porque aceptas todos mis errores, defectos y tonterías entre risas. Porque nunca antes me habían entrado así. Porque eres paciente. Porque me quieres y lo demuestras continuamente. Porque no eres como decían. Porque eres mil veces mejor de lo que imaginaba. Porque contigo me siento segura. Porque aunque sea poco tiempo, haces que parezca una eternidad, ¡y eso me gusta! Porque me haces ver guapa incluso en chandal.  
Porque me estoy volviendo loca. Porque sueño mil veces contigo. Porque me imagino una vida a tu lado, y ¡soy tremendamente feliz en ella! Porque aunque sé que es ficción, que no te conozco y no me conoces, pienso tantísimo en ti. Porque se que algún día vendrás, quizas con otra cara, otras manos; pero la misma calma. Porque aunque seas un remolino en mis fantasías, y no seas del todo perfecto, aunque hayas sido algo perro; aún así, eres lo que necesito en mi vida.
Porque todos necesitamos a alguien así, y tenemos a nuestro modelo de media naranja perfecto, pero ¿sabes? Aunque sepamos todo esto, vendrás y serás todo lo contrario a lo que sueño. Porque no podemos prevenir como será el amor de nuestra vida, solo que tarde o temprano llegará, y mientras tanto yo me conformo con verte en mi mente y sus mentiras. 

domingo, 23 de octubre de 2011

Placeres


He conocido gente muy rara, todos tienen distintos placeres, a cuáles más absurdos o sorprendentes, pero si en algo coinciden todos es en que los disfrutan con ansias, con unas fuerzas intensísimas, como si se les fuese la vida en ello, y yo disfruto viendo a esa gente hacerlo. Creo que el placer de cada persona es como su huella de identidad. Según su placer, según su manera de disfrutar, según sus jadeos o sus lágrimas o su fuerza, o simplemente sus carencias, según cómo se mueva su inconsciente puedes saberlo todo de esa persona. Absolutamente todo, no es necesario saber cuántos amores ha tenido, ni cuántas peleas, tampoco el número de relaciones sexuales que ha mantenido en el último mes. No. Tan sólo saber cuál es su placer, y su manera de disfrutarlo. Eso te dará el poder.

Ventanas

[cristal+roto,+corazon+roto,+vidrio+roto,+nunca+mas,+orgullo,+indiferencia,+no+vuelvo+nunca+mas,+perlas+a+los+cerdos,+corazon,+bl]

Porque cuando nos enamoramos somos ventanas. Cerradas para fuera, abiertas de par en par para los de dentro. Y cuando nos enamoramos, ambos somos ventanas. Nosotras que somos traslúcidas, ellos que son cristal. Y entonces surge esa “fragilidad”. La misma con la que miramos a la persona que queremos, ¿sabes? Ese intentar no herirle en ningún momento, aunque eso suponga renunciar a tus sentimientos, a tus impulsos más naturales, a tus enfados, a tus más duros pensamientos, a todo aquello que pueda dolerle lo más mínimo y al fin y al cabo apartarlo de ti. Porque es resistente, pero en cuanto sufre el primer golpe que lo deja con esas “venillas” ondeando por él, entonces se vuelve frágil, cualquier cosa puede hacer que se termine de romper, y no lo queremos. Porque no hay pegamento que lo cure, ni superglú, ni la gotita ni carglass. Nada. Porque no hay besos, abrazos o polvos que sanen eso. Porque aunque no queramos, claro que será el principio, ¡pero del fin! Porque esas cosas se acumulan y dan cierta inestabilidad, son lo que luego nos hace vivir al límite, en la cuerda floja, en ese «¡como todo siga así me vas a perder, joder!». Pero esto no significa que se acabe para siempre, no. Es solo un aviso, pero con cuidado, mucho cuidado, sin ruidos, sin apenas rozarlo, sin movimientos rápidos y bruscos, con delicadeza, pasión y sobre todo, amor, mucho amor. Entonces se puede rescatar, seguirá ahí, pero casi ha desaparecido. ¡Aunque se puede volver a agrietar!

Amor



Amor es poder respirar si la otra persona no está, es poder hacer cosas sin su compañía, es no pensar en él las 24 horas del día, es no decirle a diario que le quieres ¡ni oírlo!, es no quererle siempre porque llegas a odiarle un poquito a veces, es sentirle una parte de ti en muchas ocasiones y un extraño en otras pocas, es no conocerlo todo de él, es anteponer otras cosas a su persona; amor es poder vivir sin su presencia, pero no querer hacerlo.

sábado, 15 de octubre de 2011

Cambiar es madurar



Y diariamente todos cambiamos. Ayer, por ejemplo. Ayer pensaba que podía enfadarme cuando algo no salía como yo quería. Y hoy cuando me he querido dar cuenta, he visto que eso ya no importa, que ya no me enfado por las mismas cosas. Bueno, quizás eso no fuera ayer, sino hace tiempo. Pero lo que quiero decir es que todos, todos cambiamos. Y no debemos preocuparnos por ello. Hay gente que lo nota, otra que no tanto. Y es que no vamos al mismo ritmo. Pero no importa. Lo realmente importante es que cambiamos, y para mejor. Siempre será para mejor. Por mucho que nos digan has cambiado y para mal. No. Siempre para mejor, porque cada uno tiene su punto de vista. Y lo bueno o malo es relativo. Además, esos cambios no son eternos, siempre son sustituidos por otros. Así que siempre cambiamos para mejor. Porque podemos cambiar de manera que sea perjudicial, que no nos convenga, pero tarde o temprano nos terminamos dando cuenta de que realmente no vamos por buen camino, entonces rectificamos, y ¡cambiamos! Porque rectificar es de sabios, así que cambiar ni te cuento. O simplemente no encontramos nada malo, entonces no existe maldad alguna ¿Y qué más da como lo consideren los demás? Somos felices y eso es lo que importa. 

Las cosas sinceras,


nunca suenan bien

El Sexto Mandamiento




Gracias a ti, a ojos de la iglesia, estoy destinada al infierno. Pero estoy tranquila, porque sé que te vendrás conmigo. Me he saltado el sexto mandamiento. «No cometerás adulterio» Lo que se viene resumiendo en que no puedo desear físicamente a nadie con el que no esté casado. Pero, ¿y qué hay del amor? ¿El amor entonces es pecado? Porque cuando amas, deseas, es imposible evitarlo. Estés o no casado. Y no amas únicamente cuando te casas.
«Guarda limpio el corazón, no mires con ojos malos a una mujer, conserva pura el alma, y entonces será también casto el cuerpo» Y me importa un carajo ensuciarme el alma si es por amar de esta manera. Y es que a esta edad, eso de mantener “limpio” el amor es una cosa bastante compleja, será por el aire que respiramos, la sociedad en la que vivimos, o las películas en que aparecen pasiones desbordadas en las que no hay ni rastro de maldad, porque todo es lícito por amor…, todo eso hace, que el hecho de no caer en la tentación, sea aún más difícil. Pero creo que el amor lo justifica todo, y no necesito que nadie me diga que voy a estar eternamente ligada a una persona, para poder empezar a amarla, o tan siquiera para saberlo. Porque estaremos juntos si queremos, lo digan o no. Porque no debemos anteponer a nadie a nuestros sentimientos, porque amar no es un sucio, y desear mucho menos. Porque todo depende de cómo lo hagas, y si es por amor, no existen los pecados. Así que le jodan a los mandamientos, porque nos iremos de la mano al infierno.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Solo hechos


Y hoy me he dado cuenta viéndoles a ellos, de que cuando llegas a cierta edad, ya no importan los te quiero; porque ya no hay palabras, solo hechos. 

lunes, 10 de octubre de 2011

Tú, mi error



Dicen que no hay mayores profesores sobre la vida, que los errores; ven cariño, ven y enséñame alguna de tus lecciones. 


Imposible olvidar



Es imposible olvidar algo. No hay nada que se olvide. Simplemente se deja aparcado, lo catalogamos y lo metemos en ese cajón, en el de “las cosas que ya no importan”. Y lo dejamos de lado. Por si acaso, por si alguna vez nos hace falta. Y aunque somos conscientes de que no lo vamos a necesitar, no nos deshacemos de ello. Porque no hay nada que podamos olvidar, porque todo se almacena en el cerebro, aunque no queramos. No hay nada olvidado, sino superado. Continuamente nos ocurre algo que deseamos olvidar, algo que no queremos retener con nosotros, pero por más que lo intentemos y lo omitamos, siempre estará ahí. Y realmente tenemos la sensación de haberlo olvidado cuando lo superamos, cuando decimos ya no importa. Entonces ya se pierde en una especie de agujero negro dentro de nosotros, y en ocasiones es difícil volver a encontrarlo, pero está ahí, por algún lado perdido, pero está. Y otras con un poco de esfuerzo, ¡o sin él! Aparece, pero ya no deseamos olvidarlo, ya es indiferente. Cuando algo ya no importa, entonces puedes vivir tranquilo con su recuerdo, porque no molesta ni estorba, porque es algo más. Y sobre todo, porque sin darnos cuenta, nos ha ayudado a ser como somos. Entonces, cuando somos conscientes de ello, todo está claro: Por duro que sea, ¡ no sería inteligente borrarlo ! Sería de cobardes, como si a mí no me gustase mi nariz y entonces viviese sin ella. Estúpido. Porque aunque no me guste, me facilitará la vida. Bueno, tal vez no es el mejor ejemplo, pero a lo que voy es a que por mucho que un recuerdo no me agrade, el simple hecho de aprender de él hace que merezca la pena.

domingo, 9 de octubre de 2011

El dolor ya no se siente


Se acelera mi respiración, siento como cada vez me falta más el aire, las manos me tiemblan, noto la sangre bombeando en mi cerebro y la cabeza me da vueltas. La rabia rugiendo. Las lágrimas empujando. Y el dolor, el dolor ya no se siente…

El dolor está a un lado. Sofocado por un gran tumulto de endorfinas que acuden rápidamente para enmascararlo. Al sistema nervioso le noto ralentizarse. Ya no queda ni rastro de la oxitocina, el hipotálamo ya no genera la molécula del amor. El hipocampo se emperra en seguir almacenando esos recuerdos a corto plazo convertidos en recuerdos a largo plazo, irremplazables, duraderos, ahora eternos en mi cabeza. Entonces acude la tristeza, a inundar todo mi cuerpo. Y ya mis pupilas no lo aguantan más, y se libera.

Cuando sentimos un dolor tan intenso y grave, que se escapa más allá de lo físico y profundiza en lo sentimental, en lo realmente doloroso, simplemente lloramos. Esto es debido a la gran presión que se genera en nuestro interior y que busca una válvula de escape. Es entonces cuando nuestro cerebro trabaja, siente ese pequeño impulso y rápidamente se pone en marcha, despierta a las glándulas lagrimales y ellas hacen el resto. Las lágrimas no son símbolo de debilidad y muy al contrario de lo que piensan muchos, ayudan. Las lágrimas destruyen bacterias, y también ayudan a acabar con el dolor, a mandarlo lejos, a liberarte de él.

Y todos lloramos, lo neguemos o no, lloramos y luego nos sentimos mejor. Porque crea un efecto anestésico, y nos notamos lejos. Nuestro cuerpo está aquí, pero nuestros pensamientos han huido a otro lugar, refugiándose de todo. Y después pasa el tiempo, casi sin darte cuenta pasa el tiempo, y cada vez lloras menos; y aunque eso sigue ahí, el dolor ya no se siente de la misma manera, incluso llega a un punto en el que apenas duele. Entonces es cuando realmente nos damos cuenta de que lo hemos superado. 

sábado, 8 de octubre de 2011

Penitencias.





Yo misma sé que a día de hoy no soy trigo limpio, soy agua turbia y aire contaminado. ¡Y por elección propia! Porque la he cagado innumerables veces, y todas sabiendo que estaba mal. Muchas no me he sentido culpable. Y ahora me siento culpable por no haberme sentido culpable, ¡no por haberlo hecho! Pero quiero pagar cada uno de mis pecados, sobre todo uno, así que devolveré cada cosa a su sitio y remediaré todos ellos. Porque no me hace falta ir a una iglesia a que me digan cual es mi penitencia, yo solita sé lo que debo hacer para tener la conciencia tranquila. Y lo haré por todos, porque no quiero hacer daño a nadie, y porque joder soy dinamita. Puedo, como todos, tener mucha malahostia y joder a demasiados. Pero no quiero ser así, porque no quiero ser como ellos. Porque no quiero hacer lo mismo de lo que me quejo. Porque no debo hacer lo que no me gustaría que me hicieran, y porque ¡es lo correcto! Porque aunque todo esté yendo mal, yo lo voy a arreglar. Porque nacimos para ser felices y no me voy a equivocar. Así que no me pidas que me vaya, porque no te obedeceré.

No saben nada



Porque no voy a decir que haya marcado un antes y un después. Ni tampoco que me volvió mala, o que mandó a la mierda todas mis buenas intenciones. La verdad es que nunca conocí un antes, así que no pudo traer todas esas consecuencias. Ni voy a hablar de maldad o buenas intenciones, porque ni yo sé si lo soy o no. Tampoco me preocupo mucho por averiguarlo, la verdad. Pero sí. Para algunos será bueno o malo, correcto o incorrecto, cuerdo o suicida. Soy así por él. Me enseñó todo esto. Y me miran y piensan que no tengo ni idea de la vida, tengo tan solo 16 putos años, ¡incluso él! Él también me dijo que no sabía nada. Y sonreí. «Joder, ¿Qué coño sabrás tú, tío? Estás loco, y te crees que yo estoy igual». Pero no le dije nada. Solo sonreí. No es que sepa más o menos que tú, pero tampoco es que no haya vivido. Cada cual tiene su historia, y aprende a su manera de ella. Yo tengo la mía y por muy pava que pueda parecer sé cómo funcionan algunas cosas. Porque sé lo que es sentir la adrenalina corriendo por tus venas “por si te pillan”. Sé lo que es sentir que se te derriten, no te arden, se te derriten las pupilas. Sé lo que es sentir el dolor cuando te golpean. También se lo que se siente cuando pierdes a un ser querido, y no por culpa de la naturaleza, sino ¡porque él lo ha elegido! Sé lo que se siente cuando te humillan, incluso esa persona. Sé lo que se siente cuando vives en ese mundo. Y sé lo que es caer en una espiral. Sé algo del mundo de la noche. Sé lo que son las lágrimas de cocodrilo, y fingir. Sé lo que es mentir. Sé mucho más de lo que se puedan imaginar. Y soy la menos indicada para juzgar a nadie, pero tampoco ellos a mí me pueden juzgar. He pasado cosas y sé que me quedan un millón de cosas más por pasar, pero por ahora voy sobrada con estas pocas. Porque con ellas ya se puede determinar si soy buena o mala. Algunos tirarían por buena: Me he callado muchas veces, he ahorrado el sufrimiento a otros y lo he pasado considerablemente mal. Pero otros muchos, demasiados quizás, tirarán por mi maldad: He mentido, me he saltado unas cuantas normas y he cometido varios pecados. Otros simplemente se pensarán, que aún por encima de todo, me chupo el dedo.

Toc, toc



… Soy quien te va hacer reír el resto de días de tu vida. A cambio, solo te pido que te quedes conmigo.

Porque no seré la persona más maravillosa del mundo, pero sí que soy una payasa.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Casi na´



A él le gusta el café clarito, y a ella bien fuerte. A él le van las películas de risa, y ella pasa directamente del cine. A él le dicen que es demasiado astuto, y a ella que debe espabilarse. A él le llaman feo, y a ella la roba-corazones. Él cree que es el culo del mundo, y ella se hace pasar por el ombligo. A él le humilla cualquiera, y a ella le admiran. Él es valiente en silencio, y ella presume de poder con cosas que ni se atrevería.  Él la amaba en secreto, y ella se dio cuenta.  Él es un «te quiero demasiado, mucho más que a mi vida», y ella un «no te quiero casi na´» entre risas. A él le ven como a un friki, pero el friki que ella adora. A ella la ven como una sinalma, pero la sinalma con más sentimientos que él conoce. Y aunque nadie estuvo de acuerdo (ni sus padres, ni sus amigos, ¡ni el pueblo!) quemaron todos los cartuchos de ese amor tan grande diseñado a pruebas de fuego. Porque al final, los polos opuestos se atraen ¿verdad?