lunes, 10 de octubre de 2011

Imposible olvidar



Es imposible olvidar algo. No hay nada que se olvide. Simplemente se deja aparcado, lo catalogamos y lo metemos en ese cajón, en el de “las cosas que ya no importan”. Y lo dejamos de lado. Por si acaso, por si alguna vez nos hace falta. Y aunque somos conscientes de que no lo vamos a necesitar, no nos deshacemos de ello. Porque no hay nada que podamos olvidar, porque todo se almacena en el cerebro, aunque no queramos. No hay nada olvidado, sino superado. Continuamente nos ocurre algo que deseamos olvidar, algo que no queremos retener con nosotros, pero por más que lo intentemos y lo omitamos, siempre estará ahí. Y realmente tenemos la sensación de haberlo olvidado cuando lo superamos, cuando decimos ya no importa. Entonces ya se pierde en una especie de agujero negro dentro de nosotros, y en ocasiones es difícil volver a encontrarlo, pero está ahí, por algún lado perdido, pero está. Y otras con un poco de esfuerzo, ¡o sin él! Aparece, pero ya no deseamos olvidarlo, ya es indiferente. Cuando algo ya no importa, entonces puedes vivir tranquilo con su recuerdo, porque no molesta ni estorba, porque es algo más. Y sobre todo, porque sin darnos cuenta, nos ha ayudado a ser como somos. Entonces, cuando somos conscientes de ello, todo está claro: Por duro que sea, ¡ no sería inteligente borrarlo ! Sería de cobardes, como si a mí no me gustase mi nariz y entonces viviese sin ella. Estúpido. Porque aunque no me guste, me facilitará la vida. Bueno, tal vez no es el mejor ejemplo, pero a lo que voy es a que por mucho que un recuerdo no me agrade, el simple hecho de aprender de él hace que merezca la pena.

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