sábado, 8 de octubre de 2011

No saben nada



Porque no voy a decir que haya marcado un antes y un después. Ni tampoco que me volvió mala, o que mandó a la mierda todas mis buenas intenciones. La verdad es que nunca conocí un antes, así que no pudo traer todas esas consecuencias. Ni voy a hablar de maldad o buenas intenciones, porque ni yo sé si lo soy o no. Tampoco me preocupo mucho por averiguarlo, la verdad. Pero sí. Para algunos será bueno o malo, correcto o incorrecto, cuerdo o suicida. Soy así por él. Me enseñó todo esto. Y me miran y piensan que no tengo ni idea de la vida, tengo tan solo 16 putos años, ¡incluso él! Él también me dijo que no sabía nada. Y sonreí. «Joder, ¿Qué coño sabrás tú, tío? Estás loco, y te crees que yo estoy igual». Pero no le dije nada. Solo sonreí. No es que sepa más o menos que tú, pero tampoco es que no haya vivido. Cada cual tiene su historia, y aprende a su manera de ella. Yo tengo la mía y por muy pava que pueda parecer sé cómo funcionan algunas cosas. Porque sé lo que es sentir la adrenalina corriendo por tus venas “por si te pillan”. Sé lo que es sentir que se te derriten, no te arden, se te derriten las pupilas. Sé lo que es sentir el dolor cuando te golpean. También se lo que se siente cuando pierdes a un ser querido, y no por culpa de la naturaleza, sino ¡porque él lo ha elegido! Sé lo que se siente cuando te humillan, incluso esa persona. Sé lo que se siente cuando vives en ese mundo. Y sé lo que es caer en una espiral. Sé algo del mundo de la noche. Sé lo que son las lágrimas de cocodrilo, y fingir. Sé lo que es mentir. Sé mucho más de lo que se puedan imaginar. Y soy la menos indicada para juzgar a nadie, pero tampoco ellos a mí me pueden juzgar. He pasado cosas y sé que me quedan un millón de cosas más por pasar, pero por ahora voy sobrada con estas pocas. Porque con ellas ya se puede determinar si soy buena o mala. Algunos tirarían por buena: Me he callado muchas veces, he ahorrado el sufrimiento a otros y lo he pasado considerablemente mal. Pero otros muchos, demasiados quizás, tirarán por mi maldad: He mentido, me he saltado unas cuantas normas y he cometido varios pecados. Otros simplemente se pensarán, que aún por encima de todo, me chupo el dedo.

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