sábado, 15 de octubre de 2011

El Sexto Mandamiento




Gracias a ti, a ojos de la iglesia, estoy destinada al infierno. Pero estoy tranquila, porque sé que te vendrás conmigo. Me he saltado el sexto mandamiento. «No cometerás adulterio» Lo que se viene resumiendo en que no puedo desear físicamente a nadie con el que no esté casado. Pero, ¿y qué hay del amor? ¿El amor entonces es pecado? Porque cuando amas, deseas, es imposible evitarlo. Estés o no casado. Y no amas únicamente cuando te casas.
«Guarda limpio el corazón, no mires con ojos malos a una mujer, conserva pura el alma, y entonces será también casto el cuerpo» Y me importa un carajo ensuciarme el alma si es por amar de esta manera. Y es que a esta edad, eso de mantener “limpio” el amor es una cosa bastante compleja, será por el aire que respiramos, la sociedad en la que vivimos, o las películas en que aparecen pasiones desbordadas en las que no hay ni rastro de maldad, porque todo es lícito por amor…, todo eso hace, que el hecho de no caer en la tentación, sea aún más difícil. Pero creo que el amor lo justifica todo, y no necesito que nadie me diga que voy a estar eternamente ligada a una persona, para poder empezar a amarla, o tan siquiera para saberlo. Porque estaremos juntos si queremos, lo digan o no. Porque no debemos anteponer a nadie a nuestros sentimientos, porque amar no es un sucio, y desear mucho menos. Porque todo depende de cómo lo hagas, y si es por amor, no existen los pecados. Así que le jodan a los mandamientos, porque nos iremos de la mano al infierno.

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