sábado, 26 de noviembre de 2011

Echo de menos



Echo de menos que seas lo primero que vea cada mañana al despertar; echo de menos esas tardes en las que nos contábamos todo, bueno no sé si es lo que a mí me gustaría o es que realmente pasaron; echo de menos el poder ser tu amiga, que de esto sí que sé que no lo he sido nunca, pero me hubiese encantado; echo de menos poder ver tu sonrisa siempre que quiera y que confíes en nosotros; echo de menos las buenas palabras sustituyendo los reproches; echo de menos el abrir puertas en vez de cerrarlas de un portazo; echo de menos un abrazo, de los que solo eres capaz de darme tú, y el único que necesito ahora, porque ni mil brazos que me toquen pueden hacerme olvidar los tuyos; echo de menos un te quiero, no porque sean estúpidas palabras que al fin y al cabo no dicen nada, ni porque no lo sepa ya, que lo sé, sino para sentirnos un poco más cerca; echo de menos el miedo a borrar esa canción que sé que me enseñaste tú porque quizás con ella te borre a ti; echo de menos que me necesites como hacías antes; echo de menos sentirme completamente llena contigo en mi vida; echo de menos las risas en el salón de esa gran casa, solas; echo de menos las miradas en secreto, y todas esas cosas que solo tú y yo sabemos que han pasado y que me alegro de poder compartirlas contigo, de tener algo que siempre nos una; echo de menos decirte que si te vas me muero, y no es mentira; echo de menos poder ayudarte siempre; echo de menos que me busques o despertarte por las noches con miedo; echo de menos que lloremos de risa en vez de por esta quemazón que duele tanto, aquí dentro; echo de menos que me eches de menos; te echo de menos a ti, pero no quieres volver.

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