lunes, 28 de noviembre de 2011

El peor día del año




Tose antes de mirar su pañuelo ensangrentado; da una última calada a su cigarro mal fumado.

Llora tirada en el suelo del baño; rememora en su cabeza esa frase que no se borrará en años.

Esnifa rayas de algo con poca calidad; ojea fotos con fechas de caducidad.

Se calienta las manos frente a una estufa recién prendida; se cura sin algodón ni Betadine alguna que otra herida.

Mira por las ventanas el suelo mojado; piensa en lo que hubiera pasado.

Escucha canciones tumbado sobre la hierba; no para de caer en cuenta de que su vida es una m*****.


Y todos sin saber que en el fondo están conectados. Que aunque parezca mentira, no hay corazones de hielo. Que no hay nada más reconfortante que perder el miedo. Que no hay problemas que duren mil años. Que no todo en la vida son días buenos. Que muchos sabemos lo que es sentir que nos rompemos. Que también hemos experimentado el espejismo de estar en el cielo. Que el minutero puede pasar como si necesitase ser empujado algunos días. Que en pocas horas se nos puede ir la vida. Que no todos sufrimos por las mismas cosas. Que no hay espinas sin rosas. Que el dolor no viene si no es provocado por algo. Que por más que corramos, no siempre estamos a salvo.

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