viernes, 25 de noviembre de 2011

Ganas de nada



Es difícil saber que se siente en esas situaciones, pero mucho más difícil es estar dentro de ellas. Y es que las ganas de morir vienen de las propias ganas de vivir. Es que quien vive, inevitablemente siente. Y quien siente, continuamente muere.

Y las ganas de morir no son ganas de no vivir, son ganas de acabar con esta rutina tan jodida. Y las ganas de morir no son las ganas de terminar allí, bajo tierra y sirviendo como abono para otras formas de vida. Las ganas de morir son no saber donde estar y perder el sentido. Son ver que algo duele tanto y tan dentro que llega un punto en que se vuelve insoportable. Son respirar por obligación. Son autodestruirte un poquito porque no eres lo suficientemente valiente como para hacerlo por completo. Son vivir a costa de lo que los demás dicen y no de nuestra propia boca.

Las ganas de morir son las que te incitan a muchas cosas, pero lo mejor de ellas, es que te llevan a cambiar tu vida. Y hay gente que no entiende eso, hasta se olvidan de que ellos cuando menos lo esperen lo sentirán o ya lo han sentido. Hay gente que intenta estar pero realmente no te entiende, o no quiere. Hay gente que tacha, juzga y critica sin saber por qué, para qué, ni si deberían. Hay gente que no sabe lo que duele ni comprende que por muy bien que estemos, todos lo pasamos. Y uno no se puede olvidar de eso.

Y tristemente yo sí lo entiendo. Porque no quiero vivir de las cosas que dijo o dije. Porque últimamente sé más de las ganas de morir que la propia muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario