jueves, 27 de diciembre de 2012

Te miro y me sonríes


"Cada día cuando despierto, tú estas ahí, te miro y me sonríes. Si yo estoy débil o agobiada tú estás ahí, te miro y me sonríes. Cuando tengo un mal día corro a casa y deshecha entro en mi habitación, tú estás dentro, te miro y me sonríes. Otras veces antes de dormir te cuento cosas, te digo lo mucho que te quiero y tú no hablas, solamente te miro y me sonríes.
Y haga lo que haga, siempre que te miro me sonríes, por eso me gusta mirarte. Hay días en los que me paso largo tiempo mirando tu sonrisa para ver si se borra, pero nunca lo hace. Cuando más lo necesito intento tocar tu rostro y cada vez que lo hago una fina lágrima cae y pasea por el cristal del marco, entonces cojo tu foto, la devuelvo a su lugar y me voy; porque sé que así cuando vuelva a entrar, tú estarás ahí, te miraré y me sonreirás, papá..."

viernes, 22 de junio de 2012

Y no sé si esto tocó a su fin.




Si lo hicimos mal todo o solo un poco falló. No sé por qué ha tenido que pasar así. Ni tampoco por qué con el tiempo todo se ha ido jodiendo; pero no enfriando porque sigo sintiendo que duele. Porque sigo sintiendo que importas. Porque te sigo queriendo. Y me sigo acordando de todos los momentos. Porque últimamente he pasado de todo y he hecho como si nada. Me he disfrazo con nuestra mejor amiga: indiferencia. Y lo he camuflado todo muy bien. Solo como mi mente sabe hacerlo. Pero siguen volviendo. Todo sigue regresando a mí, taladrándome en el centro. Esos momentos que solo tú y yo conocemos. Esos momentos que sé que si dentro de unos años recordamos nos seguirán moviendo algo por dentro. Pero, ¡joder! Lo haces tan bien que casi parece que no duela.

Pero siguen habiendo estos días raros, de lluvia y no precisamente afuera. Y lo sabemos, aunque no sé si tengo el valor suficiente para asumirlo, lo sabemos. Esto se acaba cuando dices o digo basta, y yo aquí me quedo. Esperando que entiendas que nunca te he necesitado tanto pero que tampoco había estado tan saturada.

He tirado la toalla, he roto las cuerdas de las que pendía, he quemado los peldaños de madera que llevaban a la azotea (donde podríamos haber mirado las estrellas), he tirado a la basura nuestro “contrato” de siempre, he tapiado la puerta-sin puerta que nos comunicaba. Y no sé si quería esto. Porque todo es fruto de enfados mal acumulados. Porque cada vez siento que tú das menos, y que yo te exijo más. Porque quiero que vuelvas a contagiarme tu tonta risa. Porque quiero que me vuelvas a contar tus problemas sin pelos en la lengua. Porque quiero que vuelvas a formar parte de mi día a día. Porque quiero que algo nos diga que no hay un final todavía. Que no estamos rotas. Que de verdad no nos equivocamos. Que nos seguimos necesitando. Que nos seguimos complementando. Que aunque no lo parezca, sigues siendo una importantísima parte de mi vida. Porque quiero seguir a tu lado o tú al mío, fumándonos lo que los demás digan.

Lo mejor de lo peor que te ha pasado




Soy exactamente lo que no buscabas, hay una torre hasta IOK-1 con mis defectos, he tropezado tropecientas veces con la misma piedra y he cometido incontables errores.

Sé que no soy lo que mereces, y sinceramente nunca llegaré a entender por qué me quieres. Y es que dicen que “amar es quebrarse, incluso cuando ya somos pedazos de un algo”, pero yo la verdad es que no soy partidaria de lo que dice la gente para justificar el daño.

Para serte franca, y tras pensarlo, no hay cosa en el mundo que me dé más pánico. Siento que todo lo que toco lo jodo y eso da miedo. Digamos que no estoy acostumbrada a que me quieran, y es que me he pasado la vida dando tumbos, sin nada fijo, esperando o ilusionándome con el momento, y ahora, simplemente no puedo.


Porque últimamente solo tengo ganas de perderme. Perderme sola y sin nada. Encerrarme con mis fallos. Hacer tributo a mis miedos. No querer volver a tiempos de antaño.

Piénsalo. Piénsalo antes de decir que sí… o que no. Piénsalo, porque puede que no estés equivocado, puede que sea lo mejor de lo peor que te ha pasado. 

Bad for you




Porque hay heridas tan profundas, que terminan en el alma

jueves, 21 de junio de 2012

Fuck U.

¿Que si es en su contra también en contra tuya? Vale, pues ya sabes lo que voy a hacer ahora. Y si tú estás de su lado, entonces, QUE OS JODAN.

miércoles, 20 de junio de 2012

Me importas una M I E R D A



Me importa una mierda si me criticas o te callas. Si te parezco guapa o de fea me tachas. Si eres de las que van a las espaldas o si asumes las consecuencias de lo que hablas. Si me quieres o en tus sueños me matas. Si no te atreves o si me partirías la cara. Si te crees que voy de buena o directamente soy mala. Si eres de las que hacen o solo ladras. Me importáis una mierda tú y tu vida, que si crees que me voy a rebajar a ti, la llevas clara, niñata. 

viernes, 27 de abril de 2012

Con los años



Si algo he aprendido es que la distancia no hace amigos, mucho menos facilita que estos sigan unidos. Si algo he aprendido es que la mentira a veces no duele continuamente, y la verdad no es tan sincera casi siempre. Si algo he aprendido es que la moda no es más que otra secuela de la inseguridad, y que el estilo propio no implica sí o sí ser independiente. Si algo he aprendido es que no existen las historias de verano, que estas suelen alargarse hasta Diciembre. Si algo he aprendido es que queda más que demostrado que la política no está hecha para el hombre, pero mucho menos debería tratarse de una sociedad sin ley ni norma que impere. Si algo he aprendido es que dinero no hace la felicidad, aunque puede comprarla prefabricada. Si algo he aprendido es que una persona siempre será un ser humano, pero un ser humano no es persona continuamente. Si algo he aprendido es que para ganar hay que luchar, y que perseverar no siempre es triunfar. Si algo he aprendido es que el orgullo es una pequeña cresta papilar de la gran huella de identidad llamada mi personalidad, pero que perder el orgullo no significa perder valor o dignidad. Si algo he aprendido es que debe dominar la cabeza sobre el corazón pues este solo siente y la cabeza piensa en base a unos sentimientos, pero que quien mucho piensa pierde el doble. Si algo he aprendido es que todo lo que hoy escribo no va a ser eterno, y quizás en un futuro piense que es solo fruto de mi alter ego.

lunes, 2 de abril de 2012

No es tan facil



Es muy fácil soltar un te quiero y ser tan sumamente buen mentiroso que hasta se llega al punto de creérselo uno mismo, pero lo verdaderamente difícil comienza cuando sientes cada una de las letras que lo forman como si estuviesen grabadas a fuego en ti y no sabes cómo decirlo.

El amor



nos hace vulnerables y mentirosos aunque no seamos conscientes de ello. Nos mentimos a nosotros mismos, solo vemos lo que queremos y se nos permite ver; y cuando abrimos los ojos y nos enseñan algunos de los fallos de la persona a la que queremos intentamos justificarlos estúpidamente, buscamos un porqué y al final terminamos por adorar ese pequeño error, hasta que son tantos que terminamos por odiarlos todos, incluso el más insignificante. Después todo se acaba. Al principio deseabas encontrarle por todas partes y al final cuando le ves le das la espalda para no verle.

domingo, 1 de abril de 2012

No dirás que no he luchado



¿Cuántas veces habremos intentado arreglar esto? ¿Cuántas veces nos habremos secado para luego regarnos por dentro? ¿Cuántas veces habremos deshecho todo para empezar de nuevo? ¿Cuántas? Dime cuántas que ni me acuerdo.

Pero lo que sí recuerdo es ese momento, todos esos intentos por volver a vernos, todos esos abrazos a destiempo. Porque te miré, me fijé en cada uno de tus detalles todos aquellos días que pasaste a mi lado sin darte cuenta. Me centré en ti esperando que llegara mi momento, ese en el que te acercaste y te sentaste delante de mí cruzándote de brazos. Mantuve mi mirada enzarzada en la tuya más de treinta segundos, y me reí nerviosa al volver a mirar ese taburete magullado. Sonreí cuando tú lo hacías, y lloré por ti cuando dejaste de hacerlo. Guarde un perfecto silencio en la oscuridad de mis pensamientos mientras esperaba tu llamada. Hice que hasta la broma más mala pareciera buena si la pronunciaban tus labios. Incluso un día solté un rápido te quiero.

No dirás que no he estado. Intenté tenerte conmigo a cada rato, intenté acompañarte en cada paso. No dirás que no lo he intentado.

Pero hay cosas que solo suceden en ciertos momentos, ya sabes, cuando abres un libro y vives su argumento.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Vive siendo consciente...

de que siempre van a lastimarnos y no por ello significa que nos quieran menos, simplemente que no todos sabemos cómo hacerlo. Vive siendo consciente de que a veces, la vida no tiene un sentido exacto ni tampoco un rumbo definido, pero te juro, te aseguro que vale la pena vivirla. Vive siendo consciente de que el hecho de que hagamos cosas mal, no quiere decir que seamos malos. Vive siendo consciente de que nadie tiene el derecho suficiente para infravalorarnos, tratarnos mal o desprestigiarnos, pues ni siquiera nosotros mismos podemos hacerlo. Vive siendo consciente de que con el orgullo no se llega a ningún lado y es preferible aparcarlo unas cuantas veces a quedarnos llenos de él pero sin nadie por quién perderlo cuando comprendamos que esto es, en ocasiones, un paso necesario. Vive siendo consciente de que no todo el mundo va a querernos, pero eso no significa que no puedan llegar a hacerlo. Vive siendo consciente de que una sonrisa, aunque nosotros no la necesitemos, a otros le alegrará el día. Vive siendo consciente de que la vida se puede mirar desde demasiados prismas y no siempre el nuestro es el correcto. Vive siendo consciente de que aunque nos pongamos en la piel del otro, no todos los fallos de los demás son justificables, pero todo el mundo deseamos oír un “estás perdonado”. Vive siendo consciente de que la vida es demasiado corta como para perderla con enfados tontos y rencores mal acumulados. Vive siendo consciente en todo momento de que eres perfecto, aunque esa perfección este compuesta por miles de desperfectos.

Crímenes Ejemplares - M . A .




"Hay personas que tienen vicios que te ponen de los nervios, como… Bernie. A Bernie le gustaba mascar chicles. No, mascar no. Hacer pop. Un día llego a casa bastante enfadada y esperando un poco de consuelo y veo a Bernie tirado en el sofá bebiendo cerveza y mascando. No, mascando no, haciendo pop. Entonces voy y le digo: “¡Vuelve a hacer pop una vez más…!” Y lo hizo. Así que cogí la escopeta de la pared y disparé dos tiros de aviso, justo en su… cabeza.

Se lo merecía, se lo merecía, es el único culpable, de haber estado, de haberlo oído, seguro que habrías hecho lo mismo.

Conocí a Ezequiel Young de Salt Lake City hará unos dos años y me dijo que era soltero. Los dos congeniamos enseguida y empezamos a vivir juntos. Se iba a trabajar y cuando volvía le preparaba una copa y cenábamos. Hasta que lo descubrí… Soltero me dijo. ¿Soltero? ¡Y un cuerno! No sólo estaba casado: tenía seis esposas. Era un mormón de esos… Esa noche cuando volvió del trabajo y le preparé una copa, como siempre… Y ya se sabe: hay hombres que no toleran el arsénico.

Se lo merecía, se lo merecía, tomó a una chica en la flor de la vida y la usó, y hasta abusó. Fue un asesinato, pero no un crimen.

- Estaba de pie en la cocina, trinchando el pollo de la cena, pensando tranquilamente en mis cosas, cuando irrumpió mi marido Wilbur loco de celos. “¡Te has cepillado al lechero!”, dijo. Estaba desquiciado y no dejaba de gritar “¡Te has cepillado al lechero!”. Se topó con mi cuchillo. Se topó con él diez veces.

De haber estado, de haberlo visto, seguro que habrías hecho lo mismo.

- Ya, ¿pero lo hiciste?

- No, no. Soy inocente.

- Mi hermana Verónica y yo éramos un dúo. Y mi marido Charlie viajaba con nosotras. Bien, en nuestro último número hacíamos veinte acrobacias seguidas. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, spagats, saltos del águila, mortales, flig flags, uno tras otro. Una noche, antes del espectáculo, estábamos los tres en el hotel Cicero empinando el codo y riéndonos de tonterías. Nos quedamos sin hielo, así que salí a buscar un poco. Cuando vuelvo, abro la puerta y veo a Verónica y a Charlie haciendo un 17, el salto del águila. Bueno, me produjo tal conmoción que perdí la cabeza y no recuerdo nada. No fue hasta después, cuando me lavaba la sangre de las manos, que supe que estaban muertos.

Se lo merecían, se lo merecían, hacía tiempo que se lo merecían. Yo no lo hice, y si lo hice, ¿quién puede decir que estaba equivocada?

Se lo merecían, se lo merecían, hacía tiempo que se lo merecían. Yo no lo hice, y si lo hice, ¿quién puede decir que estaba equivocada?

- Quería a Lipschitz más de lo que podría expresar. Era un auténtico artista. Muy sensible, un pintor. Pero necesitaba encontrarse a sí mismo y salía todas las noches a buscarse y de paso encontró a Ruth, a Gladis, a Rosemary y a Irving. Podría decirse que rompimos por diferencias artísticas. Él se veía vivo y yo le vi muerto. El animal, el animal, el animal, el animal, el animal.

Se lo merecían, nos usaron y hasta abusaron, ¿quién dice que nos equivocamos?

Se lo merecía, es el único culpable. De haber estado, de haberlo visto, seguro que habrías hecho lo mismo."

sábado, 3 de marzo de 2012

Y entonces te das cuenta de que estás perdida



Porque todos pasamos por esos momentos de frustración, estrés y llanto. De no saber nada, de no tener ni pajorera idea de qué es lo que debemos hacer pero tener claro lo que no tenemos que hacer. Y aún con todo seguir haciéndolo. Esos momentos en los que lo único que te dicen es: ¡Olvídalo! ¡Supéralo! Pasa página, sigue adelante. Haz de tripas corazón, quierete un poco, borra su número, su dirección, ¡saca hasta su cara de tu cabeza! Y sí, tienen razón, pero… ¿y qué haces cuando te sabes su número de memoria? ¿Cuándo sin darte cuenta tus piernas no pueden evitar llevarte hasta su casa? ¡¿Cuando su cara es el recuerdo más claro que conservas en tu pequeña cabeza?!

lunes, 13 de febrero de 2012

Que yo me paso al bando de los corazones de helado.


Definitivamente mi vida es una montaña rusa. O lo tengo todo o me quedo sin nada. Pero no hay día que pase desapercibido, siempre pasa algo. Siempre ocurre eso que lo para todo o lo acelera tan repentinamente que es imposible frenarlo. Siempre es la misma historia. Gente que va y gente que viene. Gente que sobra y gente que falta. Gente que me llena y otra que me vacía entera, de pies a cabeza. Pero nadie se queda aquí parado, a mi lado. Nadie parece saber cuando estoy simplemente aburrida o cuando me muero de ganas por llorar. Nadie nota esos pequeños cambios que terminan desembocando en grandes comeduras de tarro. Nadie se moja ni lucha por nada. Nadie pretende dar más de lo que recibe.

Pero supongo que es normal. Todos tenemos nuestro mundo y giramos entorno a él. Nos volcamos en nosotros mismos olvidándonos del resto. Nos cegamos y no miramos a nuestro lado. Pero todo aquí está muy feo. Demasiado pasado, demasiado negro. Y al final te das cuenta de que solo te tienes a ti, aunque por suerte, puedes contar con ella. Pero uno debe a aprender a vivir solo y no entregar todo en el primer te quiero. Porque cuanto más das, luego te quedas sin nada. Porque al final se vive mejor en la ignorancia de un corazón helado, porque por no sentir, no sientes ni el miedo a que llegue ese momento. Sí, ese en el que se derrite tu hielo

domingo, 8 de enero de 2012

Dime





Después de todo, esto resultó ser un completo desatino, otra de tus burdas farsas, un auténtico timo. Y si no, a ver, ¡dime! Dime cuántas lágrimas no te habré llorado y cuántas me has llorado tú a mí. Dime cuántas tonterías dije sentada en ese muro blanco y desgastado. Dime cuántos oídos me habrán oído y se habrán burlado. Dime quien fue verdaderamente el que me enseñó a nadar, si tú o él. Dime si sabes acaso cuántas veces he pasado a la acción y me he hostiado. Dime cuantos hielos he atrapado entre mis manos y he dejado que se derritieran “quemándome” mientras sonaba de fondo tu vieja máquina expendedora de cubitos de agua helada. Dime cuántas veces me habré tapado con la manta milímetro a milímetro para no oíros. Dime cuál es la camisa que más miraba mientras te esperaba entreteniéndome con su color, manchas e incluso grapas. Dime qué pensaba a las tres de la mañana mientras hacía castillos de cartas muerta de sueño. Dime de qué era el chupito que bebimos a escondidas mientras tú no nos mirabas. Dime que sentí aquel día al verte tan agresivo. Dime cuántas noches me quedé dormida esperando ese beso. No, los dos sabemos que no puedes decirlo. Porque no estuviste o no lo has querido. Porque después de todo, esto resultó ser otro yerro en nuestro camino.

sábado, 7 de enero de 2012

Él



Y él tenía una fuerza arrolladora, ya sabes, venía y te cogía por la cintura, susurrándote mensajes indebidos para un horario infantil, haciéndote ir a mil, empujándote, apretándote contra la pared, y… Y desapareció. No era de quedarse quieto en el mismo sitio, no era de los que esperaban que les dieses algo, ni tampoco esperaba disgustarte. Llegaba con paso seguro, confiado, tenía clarísimo que te gustaba, y eso le gustaba a él más. Sabía dónde, cuándo y cómo. Era un por, para y quién. Un gemido a destiempo, un suspiro al cuello pegado. Era como Antena 3, ¡que pone!

No sabes



¿Y qué quieres que haga ahora, a ver? ¿Que venga y te de un abrazo como si nada? ¿Qué te cuente lo bien que me ha ido la vida sin ti? ¿Que aunque haya dolido, el cielo sigue entero allí arriba, el infierno sigue siendo fuego y la Tierra sigue rotando? ¿O que te escriba una carta explicándote todo lo que me ha pasado desde que te fuiste, paso a paso? Porque no encuentro las palabras, porque solo pienso en qué hubiéramos sido si no te hubieses ido, en qué has hecho durante todo este tiempo, en si me sigues queriendo lo mismo. Porque yo lo sigo haciendo, y aunque mil veces haya deseado que llegase este momento, y pensé que si venias sería un rotundo sí, ahora dudo de si realmente no será un no. Porque, ¡joder tío! Vuelves y lo descolocas todo, como si tuvieras derecho, como si yo te lo hubiera otorgado, como si no quemase en el alma. Y no te das cuenta de lo que es estar aquí, bajo esta lluvia helada de miradas esquivas, de sonrisas imaginarias y lágrimas apunto de estallar en llantos. No sabes lo que es estar en mi piel y desear con cada una de las partes de mi ser, rozar la tuya.

En una palabra



¿Una palabra para definir esta época? ¡Superficialidad! Sí, reina por todas partes, todos hemos sido superficiales alguna vez. Todos hemos ignorado algo porque se sale de nuestro carril prefabricado o no nos aporta algo.

A veces tenemos un día azul, azul celeste, soleado, divertido; en definitiva, bueno. Un día bueno, estupendo. Y nos sentimos atractivos, satisfechos, plenos. Poderosos, ¿no? Pero por más grandes que nos sintamos, las nubes siempre vuelven y el Sol no está en el mismo sitio día a día, o al menos no siempre lo vemos. Entonces llegan la lluvia y los días grises, ¡y nos quedamos con el culo al aire! ¿No crees? Ya no hay risas ni bocados mal dados al mundo; ya no hay belleza y solo quedan kilos, kilos de más o de menos, kilos de maquillaje y de mejillas desgastadas de tanta lágrima que compite cayendo desde el suave surco de tu mirada. Kilos de infelicidad. Cansada de ese tira y afloja. De esa "lucha" continua. Tu esfuerzo contra el espejo. Y tú que te vas dando cuenta de la lentitud pasmosa con la que pasan las cosas, esa que es infinitamente proporcional al trabajo que empleas en conseguirlas. Y siempre es igual.

Pero lo bueno es pensar en todo aquello que tienes, todo lo que merece la pena y que, por suerte, posees. Como esas amigas, sí, como las mías, como mis fantásticas. Y que por más que duela, el Sol no se esconde siempre y existe la lluvia de verano; ¡y la tuya se parece más a una de Julio que a una de pleno y helado Diciembre! Lo que se resume en que si te fijas bien, no todo es malo, que la arruga puede llegar a ser bella y ese hueso o michelín más femenino de lo que te imaginas. Que no podemos vivir de esos momentos jodidos pues es mucho mejor lo que a día de hoy tienes. Poco o mucho, pero tienes.

Que si cada cosa que haces la vives con amor; no hay belleza diseñada, "desperfecto" imperfecto, ni parte mala. Que la vida hay que tomársela con humor; que entre risas no hay insulto mal sonante, golpes bajos que darse, ni motivos pa´joderse.

Pero desgraciadamente la vida real no es como una novela de Moccia; que aquí esas cosas son palabras sacadas de un cuento chino. La vida no es como en las películas románticas que acostumbra a vendernos Hollywood. Ni hay tantas risas o puestas de sol bonitas. Aquí en el Planeta Tierra, a no se cuantos años luz de todos estos "sueños", hay pocas personas auténticas y sinceramente, nos falta el amor y nos sobran los atardeceres en cualquier playa, ciudad o tan si quiera ventana. Que lo más importante ya no es lo que escondas en la mirada, sino el cuerpo que acompañe ese par de bragas. Que es triste que cosas como un trozo de papel o una fusión entre níquel y latón, una báscula y un color marquen el punto de salida, sean la muesca para encajar, pongan los patrones a superar o formen parte de los requisitos indispensables a sustentar. Que da pena que después de tanto desarrollo y falso fingimiento de libertad, seamos esclavos de cosas efímeras y caducas. Que para qué engañarnos, aunque no tenga piernas, boca o látigo en mano, seguimos fomentando la misma mierda, solo que siguiendo las órdenes de otro amo.