domingo, 8 de enero de 2012

Dime





Después de todo, esto resultó ser un completo desatino, otra de tus burdas farsas, un auténtico timo. Y si no, a ver, ¡dime! Dime cuántas lágrimas no te habré llorado y cuántas me has llorado tú a mí. Dime cuántas tonterías dije sentada en ese muro blanco y desgastado. Dime cuántos oídos me habrán oído y se habrán burlado. Dime quien fue verdaderamente el que me enseñó a nadar, si tú o él. Dime si sabes acaso cuántas veces he pasado a la acción y me he hostiado. Dime cuantos hielos he atrapado entre mis manos y he dejado que se derritieran “quemándome” mientras sonaba de fondo tu vieja máquina expendedora de cubitos de agua helada. Dime cuántas veces me habré tapado con la manta milímetro a milímetro para no oíros. Dime cuál es la camisa que más miraba mientras te esperaba entreteniéndome con su color, manchas e incluso grapas. Dime qué pensaba a las tres de la mañana mientras hacía castillos de cartas muerta de sueño. Dime de qué era el chupito que bebimos a escondidas mientras tú no nos mirabas. Dime que sentí aquel día al verte tan agresivo. Dime cuántas noches me quedé dormida esperando ese beso. No, los dos sabemos que no puedes decirlo. Porque no estuviste o no lo has querido. Porque después de todo, esto resultó ser otro yerro en nuestro camino.

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