sábado, 7 de enero de 2012

En una palabra



¿Una palabra para definir esta época? ¡Superficialidad! Sí, reina por todas partes, todos hemos sido superficiales alguna vez. Todos hemos ignorado algo porque se sale de nuestro carril prefabricado o no nos aporta algo.

A veces tenemos un día azul, azul celeste, soleado, divertido; en definitiva, bueno. Un día bueno, estupendo. Y nos sentimos atractivos, satisfechos, plenos. Poderosos, ¿no? Pero por más grandes que nos sintamos, las nubes siempre vuelven y el Sol no está en el mismo sitio día a día, o al menos no siempre lo vemos. Entonces llegan la lluvia y los días grises, ¡y nos quedamos con el culo al aire! ¿No crees? Ya no hay risas ni bocados mal dados al mundo; ya no hay belleza y solo quedan kilos, kilos de más o de menos, kilos de maquillaje y de mejillas desgastadas de tanta lágrima que compite cayendo desde el suave surco de tu mirada. Kilos de infelicidad. Cansada de ese tira y afloja. De esa "lucha" continua. Tu esfuerzo contra el espejo. Y tú que te vas dando cuenta de la lentitud pasmosa con la que pasan las cosas, esa que es infinitamente proporcional al trabajo que empleas en conseguirlas. Y siempre es igual.

Pero lo bueno es pensar en todo aquello que tienes, todo lo que merece la pena y que, por suerte, posees. Como esas amigas, sí, como las mías, como mis fantásticas. Y que por más que duela, el Sol no se esconde siempre y existe la lluvia de verano; ¡y la tuya se parece más a una de Julio que a una de pleno y helado Diciembre! Lo que se resume en que si te fijas bien, no todo es malo, que la arruga puede llegar a ser bella y ese hueso o michelín más femenino de lo que te imaginas. Que no podemos vivir de esos momentos jodidos pues es mucho mejor lo que a día de hoy tienes. Poco o mucho, pero tienes.

Que si cada cosa que haces la vives con amor; no hay belleza diseñada, "desperfecto" imperfecto, ni parte mala. Que la vida hay que tomársela con humor; que entre risas no hay insulto mal sonante, golpes bajos que darse, ni motivos pa´joderse.

Pero desgraciadamente la vida real no es como una novela de Moccia; que aquí esas cosas son palabras sacadas de un cuento chino. La vida no es como en las películas románticas que acostumbra a vendernos Hollywood. Ni hay tantas risas o puestas de sol bonitas. Aquí en el Planeta Tierra, a no se cuantos años luz de todos estos "sueños", hay pocas personas auténticas y sinceramente, nos falta el amor y nos sobran los atardeceres en cualquier playa, ciudad o tan si quiera ventana. Que lo más importante ya no es lo que escondas en la mirada, sino el cuerpo que acompañe ese par de bragas. Que es triste que cosas como un trozo de papel o una fusión entre níquel y latón, una báscula y un color marquen el punto de salida, sean la muesca para encajar, pongan los patrones a superar o formen parte de los requisitos indispensables a sustentar. Que da pena que después de tanto desarrollo y falso fingimiento de libertad, seamos esclavos de cosas efímeras y caducas. Que para qué engañarnos, aunque no tenga piernas, boca o látigo en mano, seguimos fomentando la misma mierda, solo que siguiendo las órdenes de otro amo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario