sábado, 3 de marzo de 2012

Y entonces te das cuenta de que estás perdida



Porque todos pasamos por esos momentos de frustración, estrés y llanto. De no saber nada, de no tener ni pajorera idea de qué es lo que debemos hacer pero tener claro lo que no tenemos que hacer. Y aún con todo seguir haciéndolo. Esos momentos en los que lo único que te dicen es: ¡Olvídalo! ¡Supéralo! Pasa página, sigue adelante. Haz de tripas corazón, quierete un poco, borra su número, su dirección, ¡saca hasta su cara de tu cabeza! Y sí, tienen razón, pero… ¿y qué haces cuando te sabes su número de memoria? ¿Cuándo sin darte cuenta tus piernas no pueden evitar llevarte hasta su casa? ¡¿Cuando su cara es el recuerdo más claro que conservas en tu pequeña cabeza?!

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