viernes, 27 de abril de 2012

Con los años



Si algo he aprendido es que la distancia no hace amigos, mucho menos facilita que estos sigan unidos. Si algo he aprendido es que la mentira a veces no duele continuamente, y la verdad no es tan sincera casi siempre. Si algo he aprendido es que la moda no es más que otra secuela de la inseguridad, y que el estilo propio no implica sí o sí ser independiente. Si algo he aprendido es que no existen las historias de verano, que estas suelen alargarse hasta Diciembre. Si algo he aprendido es que queda más que demostrado que la política no está hecha para el hombre, pero mucho menos debería tratarse de una sociedad sin ley ni norma que impere. Si algo he aprendido es que dinero no hace la felicidad, aunque puede comprarla prefabricada. Si algo he aprendido es que una persona siempre será un ser humano, pero un ser humano no es persona continuamente. Si algo he aprendido es que para ganar hay que luchar, y que perseverar no siempre es triunfar. Si algo he aprendido es que el orgullo es una pequeña cresta papilar de la gran huella de identidad llamada mi personalidad, pero que perder el orgullo no significa perder valor o dignidad. Si algo he aprendido es que debe dominar la cabeza sobre el corazón pues este solo siente y la cabeza piensa en base a unos sentimientos, pero que quien mucho piensa pierde el doble. Si algo he aprendido es que todo lo que hoy escribo no va a ser eterno, y quizás en un futuro piense que es solo fruto de mi alter ego.

lunes, 2 de abril de 2012

No es tan facil



Es muy fácil soltar un te quiero y ser tan sumamente buen mentiroso que hasta se llega al punto de creérselo uno mismo, pero lo verdaderamente difícil comienza cuando sientes cada una de las letras que lo forman como si estuviesen grabadas a fuego en ti y no sabes cómo decirlo.

El amor



nos hace vulnerables y mentirosos aunque no seamos conscientes de ello. Nos mentimos a nosotros mismos, solo vemos lo que queremos y se nos permite ver; y cuando abrimos los ojos y nos enseñan algunos de los fallos de la persona a la que queremos intentamos justificarlos estúpidamente, buscamos un porqué y al final terminamos por adorar ese pequeño error, hasta que son tantos que terminamos por odiarlos todos, incluso el más insignificante. Después todo se acaba. Al principio deseabas encontrarle por todas partes y al final cuando le ves le das la espalda para no verle.

domingo, 1 de abril de 2012

No dirás que no he luchado



¿Cuántas veces habremos intentado arreglar esto? ¿Cuántas veces nos habremos secado para luego regarnos por dentro? ¿Cuántas veces habremos deshecho todo para empezar de nuevo? ¿Cuántas? Dime cuántas que ni me acuerdo.

Pero lo que sí recuerdo es ese momento, todos esos intentos por volver a vernos, todos esos abrazos a destiempo. Porque te miré, me fijé en cada uno de tus detalles todos aquellos días que pasaste a mi lado sin darte cuenta. Me centré en ti esperando que llegara mi momento, ese en el que te acercaste y te sentaste delante de mí cruzándote de brazos. Mantuve mi mirada enzarzada en la tuya más de treinta segundos, y me reí nerviosa al volver a mirar ese taburete magullado. Sonreí cuando tú lo hacías, y lloré por ti cuando dejaste de hacerlo. Guarde un perfecto silencio en la oscuridad de mis pensamientos mientras esperaba tu llamada. Hice que hasta la broma más mala pareciera buena si la pronunciaban tus labios. Incluso un día solté un rápido te quiero.

No dirás que no he estado. Intenté tenerte conmigo a cada rato, intenté acompañarte en cada paso. No dirás que no lo he intentado.

Pero hay cosas que solo suceden en ciertos momentos, ya sabes, cuando abres un libro y vives su argumento.