domingo, 1 de abril de 2012

No dirás que no he luchado



¿Cuántas veces habremos intentado arreglar esto? ¿Cuántas veces nos habremos secado para luego regarnos por dentro? ¿Cuántas veces habremos deshecho todo para empezar de nuevo? ¿Cuántas? Dime cuántas que ni me acuerdo.

Pero lo que sí recuerdo es ese momento, todos esos intentos por volver a vernos, todos esos abrazos a destiempo. Porque te miré, me fijé en cada uno de tus detalles todos aquellos días que pasaste a mi lado sin darte cuenta. Me centré en ti esperando que llegara mi momento, ese en el que te acercaste y te sentaste delante de mí cruzándote de brazos. Mantuve mi mirada enzarzada en la tuya más de treinta segundos, y me reí nerviosa al volver a mirar ese taburete magullado. Sonreí cuando tú lo hacías, y lloré por ti cuando dejaste de hacerlo. Guarde un perfecto silencio en la oscuridad de mis pensamientos mientras esperaba tu llamada. Hice que hasta la broma más mala pareciera buena si la pronunciaban tus labios. Incluso un día solté un rápido te quiero.

No dirás que no he estado. Intenté tenerte conmigo a cada rato, intenté acompañarte en cada paso. No dirás que no lo he intentado.

Pero hay cosas que solo suceden en ciertos momentos, ya sabes, cuando abres un libro y vives su argumento.

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