sábado, 20 de abril de 2013

C´est la vie

Es curioso como nos buscamos unos a otros como si pretendiéramos encontrar en nosotros lo que nos falta de él, como si supliera parte de su ausencia, como si sólo así pudiéramos tenerle de nuevo.

Pero no somos él ni lo vamos a ser. La vida a veces es jodida y cruel. Demasiado tal vez. Pero es así. La vida pasa, y eso sí es una ley. Ahora las cosas se han estabilizado, digamos que comienzo a vivir en paz, tranquila. Acostumbrada y asumiendo. Asumiendo que no es necesario que le vea para saber que está conmigo, SIEMPRE. Acostumbrada a sonreír lo suficiente, al menos unas 20 veces al día, para así poder irme ir a la cama con la sensación de que ha merecido la pena. 

Sinceramente si fuera otra, me envidiaría. Por mi vida -que solo yo sé la de pruebas que me ha puesto-, por ser capaz de vivirla y disfrutarla cada día, de exprimirla al máximo. De poder decir que soy la persona más terriblemente rica que conozco pues todo lo que quiero, lo tengo, cerca o lejos.

La verdad no cambio esto, ni todos esos complejos. No cambio nada de lo que he vivido. Porque miro al futuro sin miedo. Con tan solo 18 años puedo decir que vivo, en toda la extensión de la palabra. Y eso es algo que no se dice sin haberlo meditado mucho antes, pero cuando lo dices, es sincero.

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