sábado, 22 de marzo de 2014

"Que les jodan a tus "siempre" cómete mis "nunca""

Vaya... puto... momento. Sí, ese momento en el que en tu cabeza solo se repite una y otra vez "ese hijo de puta acaba de romperme el corazón de todas las maneras habidas y por haber", como si fuera un jodido eco. 

Y con qué brutalidad te inundan los sentimientos, ¿eh? Hace días creías que tu corazón estaba ahí dentro de decoración, que estaba totalmente superado, y ahora... Ahora sientes como de verdad se está muriendo. 

Jo-der. Estás como en shock y sientes las lágrimas picando al otro lado, pero hasta ellas, viendo como están bullendo las cosas en tus adentros, tienen miedo de salir. Y no te extraña, porque como le tuvieras cerca... Se ha librado por los pelos. 

Y ahora mismo no sabes ni qué pensar, ni qué decir, ni qué hacer. Simplemente sientes como por tus venas corre la rabia, el vértigo de la desolación cegándolo todo. Y notas que el mundo se pierde bajo tus pies, quedando el corazón sepultado, difuminado y resacoso tras el frenético golpeteo del dolor sobre tu inestable cerebro, tatuando en él:

No quiero que vuelvan a dedicarme canciones. No quiero que hayan más hombres. 

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